VENCIENDO EL ESPÍRITU DE TEMOR

2ª Timoteo: 1:7

Dice el Diccionario que: El temor es una pasión del ánimo que lleva a un sujeto a tratar de escapar de aquello que considera arriesgado, peligroso o dañoso para su persona, por lo tanto, es una sospecha de un daño futuro. Al tratarse de una emoción primaria, puede decirse que forma parte del mecanismo de supervivencia o defensa. Gracias al temor, un individuo puede responder con rapidez ante una situación adversa.

Pero así como el comer se puede convertir en gula o el descanso en pereza, el temor se transforma en una atadura de carácter espiritual que oprime, domina e inmoviliza espiritualmente a las personas. Es un espíritu demoníaco, ya que el Espíritu que viene de parte de Dios: “No es de cobardía, sino de poder”. Satanás ha desatado una legión de espíritus de temor sobre la mente y el corazón de los cristianos para que queden atados e incapacitados para caminar “en el poder y la victoria que Dios ha planeado y propuesto para sus vidas.” Esta es la razón por la cual en la Biblia nos encontramos a Dios repitiendo “no teman”, “no teman!”, “NO TEMAN”, como una ORDEN o una EXHORTACIÓN.

El temor tiene cientos de manifestaciones diferentes, cientos de objetos y situaciones que lo activan o que puedan ponerlo en funcionamiento. Algunos de ellos son: A viajar; quedarse solos; a fracasar; a llegar a viejo; a la oscuridad, al rechazo; al encierro; a las multitudes; a las alturas, etc.

En los cristianos el temor viene por la IGNORANCIA o INCREDULIDAD a su Palabra. Colosenses  2.15 dice: “Dios despojó de su poder a los seres espirituales que tienen potencia y autoridad, y por medio de Cristo los humilló públicamente llevándolos como prisioneros en su desfile victorioso”. Nuestro enemigo sabe muy bien que está vencido, Jesús lo derrotó en la cruz del calvario de forma contundente y pública; esto le arrebató toda la autoridad y poder que en un momento sí tuvo, pero ya no. La balanza está de nuestro lado y el enemigo no nos puede tocar, nosotros somos quienes tenemos el poder y la autoridad porque Cristo nos la dio.

Los temores que sentimos vienen porque estamos aceptando una mentira del enemigo, por eso cuando venga miedo a tu corazón es importantísimo que le prestes atención a las verdades de Dios. El plan de Dios es tener un pueblo INVENCIBLE. Él mismo hizo pacto con Israel y les prometió: “Jehová derrotará a tus enemigos que se levantan contra ti; por un camino saldrán contra ti; y por siete caminos huirán delante de ti” Deuteronomio 28:7

La valentía, o ausencia de temor, se basaba en la certidumbre de que la Presencia de Dios les acompañaba a la batalla para darle victoria sobre sus enemigos. Moisés le dijo al Josué: Esfuérzate y anímate, porque tú entrarás con este pueblo a la tierra que juró Jehová a sus padres que les daría, y tú se las harás heredar. Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará ni te desamparará, no temas ni te intimides. Deuteronomio 31: 7-8

La fórmula era fácil, simple: “Mientras ellos fueron obedientes a Dios, Dios estaba con ellos y entregaba a sus enemigos en sus manos.” Dios le dijo a Josué: “Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida, como estuve con Moisés, estaré contigo., no te dejaré ni te desampararé”. Josué 1:5. Las naciones vecinas tenían temor de Israel, porque Jehová estaba con ellos. Esto también era parte del pacto y de sus promesas. “Yo enviaré mi terror delante de ti y consternaré a todo pueblo donde entres; y te daré la servís de tus enemigos” Ex 23:27.

Él ha planeado que su pueblo sea fuerte, valiente, libre de todo temor. Y todo esto no está basado en la propia fuerza, convicción interna, entendimiento natural o emociones. Está basado en el conocimiento y la convicción de que la Presencia de Dios lo acompaña, no lo ha dejado. Sabe, como dice la Palabra, que su interior está lleno de la Plenitud de Dios. Esa fuerza y esa valentía, está basada en su fe, en su confianza en Dios. Conoce a Dios, sabe cómo es Su carácter y no duda de Él.

Dice el apóstol Pablo que Ud. no ha recibido un espíritu de temor, de cobardía, sino de poder y de dominio propio.” 2da Timoteo 1:7. ¿Qué espíritu está influenciando en tu corazón, que espíritu está influenciando en tu mente?. Ptr. Hugo Márquez.

Dios derrame bendición en tu vida esta semana.

Manolo Jurczuk

Pastor

 

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