LA CRUZ COMO SIMBOLO

“Pues Cristo no me envió a bautizar, sino a predicar el evangelio, y esto, no con palabras elocuentes, para que la cruz de Cristo no perdiera su valor.  El mensaje  de la cruz es ciertamente una locura para los que se pierden, pero a los que se salvan, es decir, para nosotros, es poder de Dios”    1ra Corintios 1:17-25 (RVC).

La cruz cristiana es el símbolo religioso más popular en la cristiandad. Su forma varía entre diferentes comunidades cristianas.   En la Iglesia Latina (Occidental) es una línea vertical atravesada en su parte superior por una línea horizontal (cruz latina). En la Iglesia ortodoxa (Oriental) predomina la cruz de ocho brazos.

Su origen se refiere al método de ejecución de Jesucristo, el que para los cristianos es un “árbol de salvación“. El término original del instrumento de ejecución significa literalmente estaca, palo, madero. Algunas denominaciones cristianas le llaman  Madero de tormento.

Las palabras «crucifijo» (‘fijado a la cruz’, una cruz con la imagen de Cristo en ella) provienen de las derivaciones del verbo latino cruciare, que significa ‘torturar’.

No se hallan evidencias del uso de la cruz durante los dos primeros siglos del cristianismo, es lógico pues representaba un método de tortura doloroso.

LA CRUZ COMO UN CAMINO A SEGUIR

La cruz es mucho más que un objeto o un símbolo religioso, es un símbolo que nos indica un camino.  La cruz tiene que ver con un sentido que le damos a la vida, tiene que ver con un estilo, el estilo cristiano, con valores.

1.- El camino de la abnegación

La cruz de Cristo tiene que ver con la capacidad de postergar los intereses personales, individuales. Cuando Jesús decide tomar ese camino deja atrás su propia y personal voluntad para hacer la Voluntad del Padre.

Jesús deja sus planes, sus proyectos y hace propios los planes y proyectos de Dios.  Abnegación es la capacidad de dominar el “Yo”, y más que dominarlo, matarlo, para que viva “Él”

Que haya en ustedes el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús, quién,  siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomó forma de siervo, y se hizo semejante a los hombres” Filipenses 2:5-7 (RVC)

 

2.- El camino de la Obediencia

Nadie puede dudar que Jesús obedeció al Padre en la vida y en la muerte.  El camino de la cruz es un camino donde nuestra voluntad está diluida y solo permanece la Voluntad de Dios.

El camino de la cruz no es acercarse a Dios para que bendiga nuestra nuestros planes, sino que nos acercamos a Dios con nuestros planes rotos para consagrarnos a hacer su sola voluntad. “… y se  obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”

La obediencia no ha sido nunca fácil ni sin costo.  La obediencia es costosa y difícil; solo quienes están convencidos de que la voluntad de Dios es mejor que la de los hombres, están dispuestos a obedecer hasta la muerte y muerte de cruz.

3.- El camino donde velamos por los demás, no por nosotros

Cuando Jesús decidió caminar hacia el Calvario, no estaba pensando en salvarse sino en salvarnos.

El camino de la cruz es el camino donde nosotros somos hechos maldición y donde los demás son bendecidos. El camino de la cruz es donde nosotros perdemos y los demás ganan, donde nosotros morimos y donde los demás viven.  El camino donde bendecimos al prójimo, donde superamos nuestro sufrimiento, nuestra escasez, para que el otro sea prosperado, bendecido.

Fijemos la mirada en Jesús, el autor y consumador de la fe, quién por el gozo que le esperaba sufrió la cruz y menospreció el oprobio”  Hebreos 12:2  (RVC).

Pastor Hugo Marquez

 

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