NO MIRAR PARA ATRÁS, ESTE ES UN TIEMPO DE MIRAR PARA ARRIBA

¡Acuérdense de la mujer de Lot!   Lucas 17:32

Este versículo de Lucas nombra a la mujer de Lot. ¿Quién fue esa mujer? ¿Que sabemos de Lot y su familia?

Para entender  esta referencia  que hace Jesús,  tenemos que indagar acerca de quién fue Lot,  el sobrino de Abraham.

En el libro de Génesis, en capítulos 18 y19,  se relatan sus experiencias. Este varón, que a pesar de todas sus fallas, en 2ª. Pedro 2: 7-8 se nos dice en la Palabra que era un varón justo,  en el juicio de Dios sobre las ciudades de Sodoma y Gomorra,   él y su familia fueron los únicos que se salvaron.

Su mujer, que acompañó a Lot en todas las experiencias que vivieron juntos, pero en la crisis final se vio que ella no se desprendió de lo que Dios les dijo que no era bueno para ellos. Ella tenía su corazón puesto en Sodoma y no en Dios.

Fue tremendo lo que sucedió en esa ocasión, porque por un lado, ella creyó de alguna manera lo que Dios les advirtió en cuanto a la destrucción de la ciudad pero mientras salía, quedó prendida al pasado.

La figura de la mujer de Lot  ilustra a muchas personas que, mientras van caminando con Dios y viendo las cosas que Él ha hecho y hace en sus vidas,  se vuelven al pasado, miran para atrás y quedan petrificados/as.

Por eso, a Jesús debemos de seguirlo bien de cerca…no se puede vivir como discípulo de Jesús a la distancia. O estoy 100% con Jesús o no estoy con Él.

Cuando me paro y vuelvo mis ojos para atrás estoy corriendo el riesgo de:

perder todo, perder  mi fe en el Señor, ser desviado de mi propósito y del futuro glorioso que me espera con ÉL.

¿Por qué pasa esto?

Porque de alguna manera, el acto de mirar para atrás, constituye un acto desobediencia y rebelión ante Dios, Él les dio una orden, les había dado una advertencia de peligro…corre por tu vida, no mires para atrás.

Pero la mujer de Lot se dio vuelta,  este acto constituye una expresión de orgullo y de autosuficiencia.  Porque sabiendo y conociendo el Dios que tenemos, el mirar atrás es un acto desafiante, es decirle a Él…acá estoy yo  y me la banco solo, puedo con mis fuerzas y recursos,..Es decirle: no te necesito.

Pero sucede que luego, cuando viene la destrucción,  nos rasgamos las vestiduras y vamos clamando en búsqueda del  Señor.

En definitiva ¿Hacia quién va dirigido este acto de desobediencia?

Primero: A Dios, quién es el dador de la vida y de Él es todo lo que poseo. También  el considerar que lo que pasó en el pasado fue mejor, estoy renegando de Dios por lo que Él me prometió que haría conmigo en el futuro.

En segundo lugar: A mi núcleo familiar,  estoy atando  mi familia al pasado y les mando este mensaje: todos ustedes dependen de mí.

En tercer lugar: Afecta a mis amigos y a mis hermanos de la iglesia.

El mirar atrás también es un imán que nos atrae hacia el sistema mundo: Un sistema perverso que está a contramano de los principios de Dios. Desata una atracción hacia lo que Dios me dice que no está bien. Todo  por mirar atrás.

Por lo tanto: ¿ Se entiende ahora porque debemos de mirar para arriba? ¿Levantar nuestra mirada?

La mujer de Lot desoyó la indicación de Dios  y juicio vino sobre ella a la puerta de la ciudad.

Quizá  hoy Dios te lleva a la puerta de una bendición para tu vida, pero por mirar para atrás,  quedas en riesgo de caer en el engaño de enemigo y quedar petrificado/a como la mujer de Lot.

Levanta tu mirada al cielo

“Pongan la mirada en las cosas del cielo, y no en las de la tierra” Colosenses 3:2

Dios te bendiga esta semana.

Manolo Jurczuk

Pastor

 

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