LEVANTANDO LOS BRAZOS

Mientras Moisés mantenía la mano en alto, los israelitas vencían; pero cuando bajaba la mano, vencía Amalec”. Éxodo 17:11

Recién estamos comenzando el año y  muchas personas comienzan a bajar los brazos.

“Bajar los brazos” o “bajar las manos” significa: Cansancio, impotencia ante algo, darse por vencido, rendirse, en derrota.

Hay personas a nuestro alrededor que han bajado los brazos, han bajado sus manos.

Fueron derrotados por las circunstancias o por situaciones que se les presentaron, y como no pudieron con sus propias capacidades y recursos salir adelante, se dieron por vencidos, es decir, bajaron los brazos.

¿Cómo están tus manos hoy? ¿En alto o por el suelo?

Dice en Éxodo 17  que “mientras Moisés mantenía la mano en alto, los israelitas vencían…” Cuando levantas tus manos, vences en tu vida, junto a tu familia, en tu trabajo, en tus estudios, en tu salud, en tus finanzas. En todo lo que hagas y emprendas. Cuando uno levanta las manos dependiendo únicamente del Poder de Dios: Hay victoria.

Levanta tus manos al orar a Dios: “Escucha mi clamor, que pide tu ayuda, cuando levanto mis manos hacía tu santo templo.” Salmo 28:2.

Las manos levantadas ante la Presencia de Dios, implica sumisión, total dependencia de Dios y una actitud de victoria, de confianza en que todo va estar bien, un acto de fe de que nada es imposible para Dios.

El impacto que produce la adversidad y todo aquello que no queremos vivir y que a veces nos sucede, tienden a debilitar nuestros brazos y nuestras manos y somos derrotados.

Cuando a pesar de todo y de todos, tomamos el último resto de fuerza para levantar nuestras manos ante la Presencia del Único y Verdadero Dios, nuestro Padre, es allí, en ese preciso instante, que todo cambia, el milagro empieza a ocurrir.

Dios oye nuestra voz y todo se transforma para nuestro bien.

Levantar las manos, es confianza y fe en nuestro Señor. Cuando levantamos nuestros brazos, nos tomamos de la mano de Dios y caminamos para arriba y para adelante.

“Y tú,  levanta tu vara, extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, para que los hijos de Israel lo crucen en seco…” Éxodo 14.16.

Cuando nos paramos frente a lo que nos detiene y que en vuestros recursos no podemos superar, extendamos nuestras manos y lo que nos detenía, perderá su control.

Levanta tus manos para derrotar a tus enemigos. Éxodo 17:11.

Moisés levantaba la mano y el pueblo de Israel vencía, pero cuando comenzó el cansancio a afectar a Moisés, el pueblo comenzó a sufrir la derrota.

Pero gracias a Dios que allí a su lado, estaban Hur y Aarón para levantar las manos de Moisés y alcanzar la victoria final. Éxodo 17:12

A nuestro lado están los que amamos: La familia, los hermanos en la fe, amigos que amamos. Dios nos dice: no luches solo, echa mano al equipo y tomados de la mano de Dios, caminaremos para adelante y hacia arriba.

Levanta las manos para bendecir: “¡Y yo te bendeciré mientras tenga vida, y en tu nombre levantaré mis manos!.” Salmo 63:4

Bendecir es agradecer, es dar y gozarse en todo lo que recibimos para volver a dar con gratitud. Este ciclo de bendición multiplicadora aumenta constantemente y se desarrolla hasta donde uno sea capaz de creer y de ejercer.

Levanta tus manos y declara bendición sobre las personas que tengas en tu entorno. Todo lo que bendigas, vuelve a ti multiplicado.

Levanta tus manos para asirte de la mano de Dios y así para caminar hacia adelante.

Dios te bendiga en esta semana

Manolo Jurczuk

Pastor

 

No hay comentarios aún... ¡Se el primero en dejar una respuesta!

Dejar un Comentario