TU PALABRA ES MI JUSTICIA

Yo practico el derecho y la justicia; ¡no me dejes caer en poder de mis enemigos! Trata con bondad a este siervo tuyo; que no se aprovechen de mí los soberbios. Mis ojos desfallecen esperando que me salves, y que con tu palabra me hagas justicia. Trátame con misericordia, y enséñame tus estatutos. Yo soy tu siervo, y quiero entender y legar a conocer tus testimonios. Señor, ¡llegó el momento que actúes, pues los malvados han anulado tu ley! Por eso yo amo tus mandamientos, porque son mejores que el oro más puro. Yo estimo la rectitud y pureza de tus mandamientos; por eso me he alejado de la senda de mentira”. Salmos 119: 121-128 (RVC).

En esta parte del relato, el salmista transcurre por un momento de lucha y de confrontación con sus enemigos, con los que distorsionan la Palabra o la Ley de Dios, los que enarbolan la mentira y el engaño para lograr su objetivo, lo que ellos intentan hacer es anular la ley, intentan dejarla sin efecto pero la verdad es que la Palabra de Dios es eterna y no tiene vencimiento.

El salmista afirma con vehemencia que está esperando que Dios lo salve y que con la Palabra, Dios haga justicia. Por eso debemos amar la Palabra, amar sus mandamientos, porque son mejores que el oro más puro.

Dios te guíe y te bendiga en esta nueva semana.

Manolo Jurczuk

Pastor

 

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