TU PALABRA ME ALIMENTA

No soporto a la gente hipócrita, pero amo tus enseñanzas. Tú eres mi escondite; eres mi escudo; en tu palabra he puesto mi esperanza. Ustedes los malhechores: ¡apártense de mí, que quiero obedecer los mandamientos de mi Dios! Aliméntame con tu palabra, y viviré; ¡no permitas que se frustre mi esperanza! Sosténme, y estaré a salvo, y siempre me alegraré en tus estatutos. Tú humillas a los que se apartan de tus estatutos, porque su astucia es pura falsedad. Consumes como a basura a todos los malvados, por eso yo amo tus testimonios. Todo mi ser se estremece de temor; ¡tiemblo a causa de tus sentencias!  Salmos 119: 113-120 (RVC).

El salmista expresa en estos versos que la Palabra es su escondite y su escudo, y además es su alimento, su porción de comida de cada día, como necesidad básica, la Palabra, es el alimento que sostiene la vida del que la ingiere y permite que sus nutrientes fortalezcan su organismo, por eso, que podamos alimentarnos cada día de la Palabra, porque en ella encontramos todo lo necesario para nutrir nuestro ser espiritual y además nos provee y nos brinda, vitaminas y minerales para caminar vigorosos cada día.

Dios te bendiga en este día y pueda saciar tu ser de Su Palabra.

Manolo Jurczuk

Pastor

 

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