TU PALABRA ES MI CONSUELO Y MI CANCIÓN DE CADA DÍA

“Recuerda las promesas que me hiciste, en las cuales he puesto mi esperanza. En mi aflicción, ellas son mi consuelo; pues tu palabra me infunde nueva vida. Los soberbios se burlan mucho de mí, pero ni así me aparto de tu ley. Mi consuelo, Señor, es recordar que tu justicia es siempre la misma. Me horroriza pensar que hay malvados que se mantiene alejados de tu ley. Aunque en este mundo estoy de paso, mis canciones son tus estatutos. Por las noches pienso en ti, Señor, pues quiero obedecer tu ley. Esto es lo que me ha tocado: poner en práctica tus mandamientos”.

Salmos 119: 49-56 (RVC).

El salmista hace un pedido, le dice a Dios que se acuerde de las promesas que le hizo, dado que ellas son su esperanza. Dios nos ha dado en su Palabra, tantísimas promesas que siempre es bueno tenerlas presente para mantener viva nuestra fe y por ende, nuestra mirada puesta siempre en Él. Dice también que para él, son su consuelo, son como una infusión de vida.

Que interesante figura utiliza el salmista, tu palabra me infunde nueva vida, en verdad, cuando leemos, meditamos y caminamos en su Palabra, nos vigorizamos, nos llenamos de Su Poder y de sus recursos para vivir cada día.

En una ocasión, durante el ministerio de Jesús, Pedro le responde al Maestro, a una palabra dura que Jesús les había dicho , en el contexto de otra palabra dicha por parte de Jesús, cuando pronunció en una sinagoga, delante de los judíos religiosos, que Él era el pan de vida, y que había que comer del pan de vida que era Él.

Ante estas expresiones,  en el versículo 60, los discípulos dijeron… “dura es esta palabra ¿quién puede escucharla? Al oír sus declaraciones, Él les dice: El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que yo les he hablado son espíritu y son vida…y continúa el relato de Juan diciendo que a partir de entonces, muchos de sus discípulos dejaron de seguirlo…Entonces, Jesús les dice: ¿También ustedes quieren irse? Y se escucho de parte de Pedro estas palabras,  “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.  San Juan 6: 60-68 (RVC).

La Palabra de Dios es vida para cada uno de nosotros. Por lo tanto, comamos y recibamos cada día, una dosis de proteínas, glúcidos, lípidos, minerales  y polivitamínicos para fortalecer nuestro ser espiritual y así poder caminar en sus preceptos tal como si cantáramos una canción,  “aunque estoy de paso, mis canciones son tus estatutos”.

Dios te bendiga en este nuevo día de vida.

Manolo Jurczuk

Pastor

 

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