TU PALABRA SEÑOR, ES MI ALEGRÍA

“Señor, ten misericordia de mí, y envíame tu salvación, como lo has prometido. Así responderé a los que se burlan de mí, que yo he puesto en ti mi confianza. No quites de mis labios la verdad de tu palabra, pues he puesto mi confianza en tu justicia. Yo cumpliré siempre tu ley, desde ahora y para siempre. Solo así seré completamente libre, pues he buscado seguir tus mandamientos. En presencia de reyes hablaré de tus testimonios, y no tendré de que avergonzarme. Tus mandamientos son mi alegría, porque los amo profundamente. Con amor levanto mis manos hacia tus mandamientos, y medito en tus estatutos”.  Salmos 119: 41-48 (RVC).

El salmista, en estos versículos del Salmo 119, vuelve a afirmar su compromiso de vivir conforme a la Palabra, comienza con un clamor y una petición, “ten misericordia de mí y envíame tu salvación” tiene necesidad de afirmar la realidad de que Dios es su salvación y es lo que él quiere anunciar y testificar, ante quienes lo hostigan, burlándose. Declara luego, “no quites de mis labios la verdad de tu palabra, pues he puesto mi esperanza en tu justicia”, cuando damos cuenta y razón de nuestra fe en Cristo, lo debemos hacer con la Palabra de Dios que es la Palabra de verdad, y Dios hará justicia con nosotros, tal como lo afirman los versículos siguientes.

Continúa diciendo que al cumplir la ley de Dios, será completamente libre, pues ha determinado caminar en los caminos de Dios. Y tal determinación lo llevará a estar ante las más importantes personas en ejercicio de autoridad, (llámese reyes, gobernantes, etc.) y allí les hablará y testificará del amor de Dios.

Concluye diciendo que los mandamientos de Dios son mi alegría,  la expresión más clara de cómo debe ser mi vida de relación con Dios, un torrente de gozo y alegría, a pesar de las circunstancias, porque la Presencia de Dios en mi ser, indefectiblemente se traduce en un gozo sin límites…  “con amor levanto mis manos hacia tus mandamientos y medito en tus estatutos”  actitud y expresión de su cuerpo que denota sumisión a Dios, levanto mis manos porque dependo totalmente de ti Señor.

Que podamos caminar cada día de nuestra vida, con la inspiración que nos llega de esta palabra, reconociendo el Señorío de Cristo sobre cada una de las áreas de nuestra vida.

Dios te bendiga en este día.

Manolo Jurczuk

Pastor

 

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