LA PALABRA DE DIOS ES MI DELEITE Y MI GUÍA

“Señor, guíame por el camino de tus estatutos, y yo los obedeceré hasta el fin. Hazme entender tu ley, para cumplirla; la obedecerá de todo corazón. Encamíname hacia tus mandamientos, porque en ellos me deleito. Inclina mi corazón hacia tus testimonios, y no hacia la avaricia. Aparta mis ojos de los dioses falsos, y dame vida para andar contigo. Confirma tu palabra a tu siervo, porque este siervo tuyo te honra. Aléjame del temor a la deshonra, porque tú eres bondadoso en tus juicios. Ansío conocer tus mandamientos; ¡dame vida conforme a tu justicia! Salmos 119: 33-40  (RVC)

El salmista le pide a Dios que lo guíe por el camino de sus estatutos, ésta es una petición que encierra un anhelo profundo de ser enseñado, instruido y guiado por Dios en el sendero de la vida. El sabe que es la única manera de serle fiel hasta las últimas consecuencias, los obedeceré hasta el fin, y el entendimiento que necesitamos, tiene que ver con el Señorío de Cristo en mi vida, el obedecerlo de todo corazón.

Le dice a Dios, encamíname hacia tus testimonios, porque en ellos me deleito, hay un pedido sincero por parte del salmista pues debe transitar por un sendero sinuoso y que en ocasiones se vuelve difícil, y solamente la guía del Señor, le permite seguir adelante, tal como ocurre  cuando nos internamos en un bosque frondoso, en tiempos de primavera o verano,  cuando emprendemos una excursión al parque y después de un tiempo de marcha, nos preguntamos, al intentar escalar un monte… ¿voy bien? ¿Estoy en el sendero correcto para llegar a la cima? Dado que llegamos a un punto donde no hay posibilidades de retorno, mi única alternativa es seguir hacia adelante, es allí donde necesitamos esa oportuna ayuda que viene de Dios para seguir en el camino con el propósito de llegar a la cima.

¿Estás dando vueltas tratando de encontrar el camino? ¿Cómo hago para retornar a sendero correcto? Hay un solo camino que es La Palabra de Dios, esa palabra es Jesús, Él dijo, Yo soy el camino, y la verdad, y la vida, nadie viene al Padre, si no por mi…San Juan 14:6 (RVC).

Por lo tanto, es necesario tomar una determinación, una firme decisión de buscar a Dios, entregarle mi vida para que Él, me dé vida, como lo expresa el salmista en el v.37b…y dame vida para andar contigo.

Debemos tener cuidado en no caer en la trampa de los dioses falsos que tratan de desviarnos del camino correcto. Él nos libre de sus mentiras y de sus trampas, para que seamos fieles a Dios y nos deleitemos en sus testimonios.

Dios te bendiga en este nuevo día.

Manolo Jurczuk

Pastor

 

No hay comentarios aún... ¡Se el primero en dejar una respuesta!

Dejar un Comentario