LA PALABRA DE DIOS ME LIBERTA

Me siento totalmente desanimado; ¡infúndeme vida, conforme a tu palabra! Te he contado mis planes, y me has respondido; ahora dame a conocer tus estatutos. Hazme entender cómo andar en tus mandatos, para que medite yo en tus maravillas. La ansiedad me corroe el alma; ¡susténtame con tu palabra! Apártame de andar tras la mentira, y en tu misericordia enséñame tu ley. Yo he escogido seguirte fielmente; y tengo presente tus sentencias. Señor, yo me ciño a tus testimonios; ¡no permitas que sea yo avergonzado! Quiero seguir la senda de tus mandamientos, porque Tú le das libertad a mi corazón” Salmos 119: 25-32 (RVC).

La confesión del salmista al decir Me siento totalmente desanimado es la realidad de quién enfrenta las batallas de cada día en sus propios recursos. Necesitamos de la infusión de vida de parte de Dios, es el equivalente a experimentar un avivamiento.

¿Quién no necesita experimentarlo? Todos anhelamos que Dios nos infunda vida cada día para caminar en Su camino.

Cuantas veces necesitamos ser reanimados por estar caídos y sin fuerzas….pero gracias a Dios por Su Palabra que nos aviva, nos reanima y nos infunde Su Poder para caminar cada día, por eso, debemos buscar de Él a cada momento, ser llenos de Su Espíritu Santo tal como lo expresa Jesús en el evangelio de San Juan… “El espíritu es el que da vida, la carne para nada aprovecha. Las palabras que yo les he hablado son espíritu y vida” San Juan 6: 63 (RVC). Por lo tanto, la respuesta a nuestra necesidad de renovación está en la llenura de Su Espíritu Santo.

También nos muestra la actitud del salmista al entregarle sus planes a Dios, decidió darle el control a Él de todo lo que emprende. Luego le dice: Hazme entender cómo hacerlo…necesitamos que Él nos revele, nos abra el entendimiento para no cometer errores. Susténtame con tu Palabra, porque la ansiedad me corroe, apártame de andar tras la mentira, he decidido seguirte con fidelidad, me ciño de tus testimonios, anhelo seguir tu camino porque le das libertad a mi corazón.

Dios es mi fortaleza, mi sostén, mi garantía y mi libertador.  Que podamos afirmarlo cada día de nuestra vida.

Dios te bendiga

Manolo Jurczuk

Pastor

 

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