LA PALABRA DE DIOS ES NUESTRA FUENTE DE FELICIDAD

Dichosos los de conducta perfecta, los que siguen las enseñanzas del Señor. Dichosos los que cumplen sus testimonios, y lo buscan de todo corazón. Ellos no cometen ninguna maldad, porque van por los caminos del Señor. Tú, Señor, has ordenado que se cumplan bien tus mandamientos. ¡Cómo quisiera ordenar mis caminos para cumplir con tus estatutos! Así no sentiría yo vergüenza de atender a todos tus mandamientos. Te alabaré con un corazón sincero cuando haya aprendido tus justas sentencias. Quiero obedecer tus estatutos; ¡no me abandones del todo! Salmos 119: 1-8  (RVC)

La felicidad es algo que todos buscan y persiguen pero solamente la encontramos en vivir la Palabra de Dios. Muchas veces la Biblia corre el riesgo de convertirse en un libro de historia o un manual de religión.

Al contrario, es un regalo de Dios y es una bendición, es el manual del fabricante y el instructivo para la vida. Dios desea lo mejor para cada uno de nosotros y desea que vivamos felices, que seamos personas que amen la justicia, y todo el anhelo de su corazón es nuestro bienestar. De ahí que Él nos dio su Palabra para encontrar la felicidad pero solo la hallamos en Él. Esta expresión del salmista coincide con la afirmación de Jesús cuando en el Sermón de la Montaña les dice a sus discípulos que es bienaventurado  feliz, dichoso, quién guarda su Palabra. No se trata de un conocimiento intelectual o almacenar información acerca de Dios, es vivir y actuar conforme a la Palabra. Dios nos promete que mientras vivamos una vida de obediencia Él y a su Palabra, tendremos paz, felicidad y satisfacción plena. Tan solo debemos conocerla y obedecerla. Pon tu vida y tu caminar en Él y serás bendecido.

Dios te bendiga en este día.

Manolo Jurczuk

Pastor

 

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