CAMPAÑA 40 DÍAS – DÍA 38

EMPECEMOS UN DISCIPULADO PROFUNDO

Presten atención. Resulta que un sembrador salió a sembrar. Al sembrar, una parte de las semillas  cayó junto al camino, y vinieron las aves del cielo y se la comieron. Otra parte cayó entre las piedras, donde no había mucha tierra, y enseguida brotó, porque la tierra no era profunda, pero en cuanto salió el sol, se quemó, se secó, porque no tenía raíz. Otra parte cayó entre espinos, pero los espinos crecieron y la ahogaron, de modo que no dio fruto. Pero otra parte cayó en buena tierra, y brotó y creció y dio fruto, y rindió una cosecha de treinta y sesenta, y hasta de ciento por uno.” San Marcos 4: 3-8 (RVC).

No podemos negar que en nuestro país, hay muy buenos sembradores de la Semilla que es la Palabra de Dios. Esto genera en nosotros un desafío emocionante; Hacer de cada nuevo creyente en Jesús un verdadero discípulo de Cristo, en una persona de influencia que hará que los valores del Reino de Dios transformen nuestra sociedad.

Para iniciar un discipulado sólido y profundo, es necesario que el nuevo creyente sea un fiel discípulo y que se comprometa por completo con El Señor, sin negociar bajo ningún concepto los valores de Cristo y que los aplique en su vida diaria, junto a su familia y también en sus negocios, para luego salir a compartir y transmitir el Poder que fluye del Señor, Quién vive dentro nuestro,  a predicarlo con el ejemplo y con las palabras.

También debemos aprender a ser limpiadores de terrenos, porque si bien, la semilla sembrada siempre es la misma, los terrenos son diferentes unos de otros; en el relato del evangelio, el primer terreno es el que está al costado del camino, un terreno difícil, duro, muy difícil de entrarle, por tal motivo, la semilla es fácilmente arrebatada y comida por las aves del cielo pero debemos tener paciencia, 2ª. Pedro 3:9.

El siguiente es el pedregoso, que tiene la característica de que no tiene profundidad, reciben con alegría La Palabra, llegan a experimentar el Poder de Dios en sus vidas pero luego desisten, allí están comprendidas las millones de personas que en nuestro país escucharon el evangelio por medio de grandes campañas evangelísticas, la voz de hombres de Dios que se han ocupado en llevar la Palabra a todos los rincones de la patria, la pregunta que nos hacemos es ¿por qué no permanecen en el camino?

Vinieron las pruebas, tropezaron y se apartaron. Volvieron a sus antiguas vidas, otros optaron por la indiferencia y otros concurren a las actividades de la iglesia pero están en una actitud expectante y pasiva.

Acá es donde falta el compromiso de cada uno de nosotros para ejercer la tarea de limpiadores de terrenos. Está claro que Dios nos está llamando a poner las manos en el arado, a tomar las herramientas y ayudar a los nuevos a quitar las piedras, los espinos del corazón. Es como desmalezar la tierra para que la semilla sembrada, dé fruto a ciento por uno. Que es una tarea difícil, SI!!! , es tarea difícil y sacrificada pero no estamos solos, contamos con la ayuda del Espíritu Santo en nuestras vidas, que nos asiste todo el tiempo, Él nos guiará para recuperar al que está aparentemente perdido y conservarlo junto al nuevo.

Como Iglesia debemos tener presente siempre la Gran Comisión de nuestro Señor Jesucristo, en San Marcos 16:15-16: “Y les dijo: Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado, se salvará; pero el que no crea, será condenado” (RVC). Esta labor se ha realizado en nuestro país, pero en San Mateo 28: 19-20 se nos dice algo más, “Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Enséñenles a cumplir todas las cosas que les he mandado. Y Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fían del mundo, Amén” (RVC). Acá observamos una profundización de la tarea, no solo predicar sino hacer discípulos, y la promesa es que contamos con la Presencia de nuestro Señor todos los días con nosotros.

¿Cómo realizamos esta tarea? Podemos comparar la tarea  con el cuidado de los hijos pequeños que van creciendo en la casa, ellos requieren atención, cuidado, cercanía de parte nuestra para sortear los momentos difíciles, para proveerles el sustento, el alimento y la ropa de cada día, hasta que puedan valerse por sus propios medios. Del mismo modo debemos proceder con los nuevos, estar, acompañarlos, orar con y por ellos, guiándolos en los primeros pasos, y cubriendo sus vidas, haciendo vallado de protección para que el enemigo no los pueda afectar, para que no robe la semilla sembrada en sus corazones. Con la ayuda del Trino Dios, no solo veremos una gran cosecha sino al pueblo argentino ser discipulado con profundas raíces en La Palabra de Dios, lo cual afectará cada estamento de la sociedad para levantarnos como una luz que alumbre a las naciones.

OREMOS:

  • Señor, me consagro a Ti una vez más, para ser un instrumento útil en Tus Manos y que me puedas usar. Espíritu Santo, limpia mi corazón de toda piedra de tropiezo, que yo pueda ser un vaso que traiga honra a Tu Nombre.
  • Enciende mi vida, pon pasión por la oración y por las almas, te lo pido por mí y por toda la congregación.
  • Señor, hoy me comprometo a cuidar de cada nueva vida que se ha entregado a Ti, y sé que cuento con Tu Ayuda. Desactiva y destruye toda estrategia y artimaña del diablo para debilitar la tarea de discipulado que se realiza en la Iglesia.

 

Dios te bendiga en este nuevo día.

Manolo Jurczuk

Pastor

 

 

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