CAMPAÑA 40 DÍAS – DÍA 37

NO DEJEMOS QUE EL DIABLO ARREBATE

El sembrador es el que siembre la palabra. Algunos son como lo sembrado junto al camino. En ellos se siembra la palabra, pero enseguida, después de oírla, viene Satanás y les arrebata la palabra sembrada en su corazón”. San Marcos 4:14-15 (RVC).

La simiente de Dios es La Palabra, y todo aquel que esparce aquella simiente preciosa es considerado como el sembrador de la verdad.

Vemos, como nos enseña La Palabra, que la semilla fue sembrada en diferentes tiempos y cada tiempo representa estados diferentes del corazón de las personas; eso nos muestra que el sembrador sembró en su debido tiempo la preciosa semilla, pero el resultado dependerá de cómo esté el corazón que recibió la semilla.

1.  Junto al camino: Este es un terreno duro que no fue arado, preparado, por lo tanto la semilla queda en la superficie y expuesta a cualquier contingencia.

2.  A la orilla del camino: Es la persona que escucha la Palabra sin darle el valor que tiene esa Palabra o semilla; hay quienes vienen por curiosidad y no consideran la importancia de la Palabra. A eso le agregamos que el diablo anda como un león rugiente como lo afirma la misma Palabra … “Sean prudentes y manténganse atentos, porque su enemigo es el diablo, y él anda como un león rugiente, buscando a quién devorar” 1ª Pedro 5:8 (RVC). El enemigo ve con interés a las personas que están a la orilla del camino y que, como están distraídos, no tienen cuidado de lo que recibieron. Debemos estar atentos y obrar con prudencia, anticipándonos a toda artimaña del enemigo, y tomar contacto con aquellos en los que ha sido sembrada la Palabra.

¿Por qué hacer esto?:

A.- Debemos estar advertidos que el enemigo vino para matar, robar y destruir.

B.-Los sembradores tienen autoridad de parte de Dios para bloquear y frenar todo intento del enemigo.

C- Como sembradores, debemos hacer un vallado de protección orando por la tierra donde fue sembrada la semilla.

D.- Debemos regar esa semilla con la lectura diaria de la Palabra.

Debemos, como sembradores, enseñar que la semilla debe profundizarse en nuestro ser interior, en el corazón, y así evitar que el enemigo saque ventaja. Eso lo conseguimos orando y leyendo cada día la Palabra.

OREMOS:

  • Señor, que cada día podamos ser sembradores de la verdad de Jesucristo.
  • Señor, ayúdanos a anticiparnos a todas las artimañas que el enemigo hace para robar la Palabra sembrada en los corazones de las personas.
  • Señor, haznos recordar que debemos regar cada día con oración la Palabra sembrada para que crezca y dé fruto a su tiempo.

 

Dios te bendiga en este nuevo día.

Manolo Jurczuk

Pastor

 

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