CAMPAÑA 40 DÍAS – DÍA 31

RECOMPENSA PARA TU VIDA

“Y el que siega recibe su salario y recoge fruto para vida eterna, para que se alegren por igual el que siembra como el que siega” San Juan 4:36 (RVC).

Gracias a Dios, vemos hoy en nuestro país, la gente abierta para recibir el mensaje de salvación. Jesús le dijo a sus discípulos… ¿Acaso no dicen ustedes: Aún faltan cuatro meses para el tiempo de la siega? Pues yo les digo: Alcen los ojos, y miren los campos, porque están blancos para la siega. San Juan 4:35 (RVC).

Ellos pensaban que había que esperar un tiempo más para que el mensaje hiciera efecto, pero Jesús les hizo ver y entender la urgencia de los tiempos y el Poder de La Palabra. Tan pronto como la semilla fue sembrada en el corazón de la mujer samaritana, la cosecha estuvo lista para ser segada (v. 39). Aquí El Señor se refiere a una retribución, una recompensa para el que siembra y para el que cosecha. El sembrador solo ve la semilla pero el segador ve los grandes resultados. Ambas acciones son importantes y claves para la Obra de Dios, no hay función más efectiva o menos efectiva. Ambos serán recompensados al ver los nuevos creyentes entrar al Reino de Dios.

El Apóstol Pablo escribió en su carta a los Tesalonicenses… “Porque ¿Cual es nuestra esperanza y gozo delante de nuestro Señor Jesucristo? ¿De qué corona puedo vanagloriarme cuando Él venga, sino es de ustedes? Porque son ustedes el motivo de nuestro orgullo y de nuestro gozo”. 1ª.Tesalonicenses 2: 19-20 (RVC).

Cuando un alma es salvada, significa más que “una decisión” , “otro contacto” o “un nuevo miembro”. Cuando un alma es salvada se trata de alguien que ha nacido para vida eterna.

La voz de Jesús es una voz de urgencia y compromiso que debemos asumir y tomar cada uno individualmente y como congregación, para poder realizar la cosecha de todos los tiempos. El poder llevar a una persona a los pies de Cristo, es una experiencia insuperable y el hecho de acompañarla luego en sus primeros pasos, en su fortalecimiento y consolidación nos renueva y nos perfecciona.

OREMOS:

  • Señor, úsame en este tiempo de cosecha.
  • Señor, prepáranos como Iglesia para ser ese lugar apropiado para que reciba esos frutos y que ninguno de ellos se pierda.
  • Señor, que tus lluvias de amor y misericordia, lleguen hasta el último rincón de la nación y recoger así frutos abundantes para Tu Gloria.

 

Dios te bendiga en este nuevo día.

Manolo Jurczuk

Pastor

 

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