CAMPAÑA 40 DÍAS – DÍA 29

VEINTICUATRO HORAS DE ORACIÓN POR MILAGROS

QUINTA SEMANA: EVANGELIZACIÓN

“El fuego del altar deberá mantenerse siempre encendido; nunca deberá apagarse” Levítico 6: 13 (RVC)  “Estén siempre gozosos”… (alegres)   1ª Tesalonicenses 5:16  (RVC).

Creo en milagros porque creo en Jesús. La fe crece y sigue creciendo en el corazón de la Iglesia para edificar altares que estén encendidos las 24 horas del día, y en repuesta a ello, poder ser testigos de los milagros hechos por nuestro Señor Jesucristo. Milagros que traen salvación, sanidad, restauración, protección y provisión a las personas de nuestra comunidad.

Los adoradores y los que interceden, en estos días, saben que la fe que no confronta, es estéril; mientras que la fe comprometida, confronta aún sus propias expectativas esperando milagros del Dios vivo y lo publica a viva voz que para su realización puede, en situaciones especiales, suspender las leyes naturales para que intervengan las sobrenaturales.

Todo esto forma parte de creer en el milagro más grande: el ver las multitudes venir a los pies de Cristo para recibir salvación y vida eterna.

Es un desafío inmenso levantar altares de oración ininterrumpida. En la historia de la Iglesia hay muchos testimonios de hombres y mujeres que clamaron sin cesar por sus amigos y familiares y que después vieron los milagros, miles de personas venían a encontrarse con Jesús.

Todos ellos tenían en común algunas características:

1. Tuvieron un encuentro con El Señor que cambio sus vidas y lo conocieron íntimamente, porque en verdad, es difícil en la práctica servir, adorar, esperar en un Dios que uno no conoce. En estos días Él se está revelando de una manera especial a muchos, y a partir de esta revelación, están levantando un altar para El Señor.

2. Tenían celo por el Señor, deseaban que Él fuera conocido y honrado, por lo que trabajaron arduamente para que así fuera. Estaban enamorados del Señor y se oponían a todo ídolo y a toda obra del mal.

3. Se involucraron de lleno al sueño de Dios, que no es otra cosa más que traer a Jesús al corazón de cada persona. Ellos lo hicieron y en la Argentina ya se vislumbra creyentes con el deseo extremo de hacerlo.

OREMOS:

  • Para que El Señor ponga en nuestros corazones el deseo de levantar un altar continuo de oración por la Argentina.
  • Que El Señor derrame sobre nuestra nación milagros de salvación y sanidad nunca vistos.
  • Que El Señor lleve a cada creyente en Cristo a un encuentro personal con Él que transforme su vida por completo.

 

Dios te bendiga en este nuevo día.

Manolo Jurczuk

Pastor

 

 

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