CAMPAÑA 40 DÍAS – DÍA 28

ROMPIENDO NUESTROS TECHOS

“Llegaron entonces cuatro hombres que cargaban a un paralítico. Como no podían acercarse a Jesús por causa de la multitud, quitaron parte del techo donde estaba Jesús, hicieron una abertura, y por ahí bajaron la camilla en la que estaba acostado el paralítico. Cuando Jesús vio la fe de ellos, le dijo al paralítico; Hijo, los pecados te son perdonados” San Marcos 2:3-5 (RVC).

Es extraordinario lo que la fe puede hacer, la fe rompe muchos techos. Estos cuatro hombres, amigos del que estaba paralítico, se pusieron de acuerdo para suplir su necesidad y ver un milagro por parte del maestro.

Hoy, cientos de miles nos pusimos de acuerdo para ser testigos de cómo el Señor, de nuevo, suple las necesidades de las personas a nuestro alrededor, haciendo milagros.

En nuestro país hay muchos hombres y mujeres que están paralíticos, o sea, impotentes para resolver sus dificultades por si solos. Algunos postrados físicamente, sin poder movilizarse, otros intelectualmente, han sido engañados por el error de la mentira, de la religión o la idolatría.  Otros en prisiones espirituales, imposibilitados para llegar a Jesús.

Estos hombres del relato bíblico, al estar Jesús rodeado por una multitud, tuvieron que romper varios techos para llegar a Él, comenzando con el de la casa, con todo el riesgo que eso implicaba para ellos y para los que estaban abajo: Los techos:

  • De la incredulidad: ejercieron fe por un milagro.
  • De la indecisión: se decidieron y lo hicieron.
  • De la vergüenza: Superaron y vencieron su propio miedo y timidez.
  • Del rechazo: Ellos sabían que estaba la posibilidad de ser rechazados por la gente.
  • Del individualismo: Se unieron para subirlo, romper el techo y bajarlo al paralítico.

Si no podemos llevar a los necesitados por la vía ordinaria, debemos usar la extraordinaria. Fue la presencia de Jesús que provoco esta acción audaz y llena de coraje de los cuatro hombres. Hoy también, nuestra nación necesita, tal como sucedió con el hombre paralitico, la obra sobrenatural de Dios, necesita un milagro.

Por lo tanto, ya sea a través de la ventana, o de la puerta o del techo, llevemos a las personas hacia el Señor y venzamos todos los impedimentos. La unión de la fe y el amor a favor de las personas que necesitan un encuentro con Jesús, pueden resultar en bendición para nuestra amada Argentina.

OREMOS:

  • Para que El Señor derrame sobre nuestras vidas, una fe intrépida y valiente y así poder ver ese milagro que pedimos y deseamos.
  • Para quebrar y romper los techos de las dificultades y llevar a los perdidos a los pies de Jesús.
  • Para que El Señor Jesús, del mismo modo que lo hizo en esa casa donde fueron los cuatro amigos llevando al paralítico, hoy pueda hacerlo en nuestro país, en nuestra provincia, en nuestra ciudad, en nuestro barrio, en nuestra casa y en nuestra vida.

 

Dios te bendiga en este nuevo día

Manolo Jurczuk

Pastor

 

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