ODRES VIEJOS Y ODRES NUEVOS

“Ni tampoco se echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino nuevo revienta los odres, y entonces el vino se derrama y los odres se echan a perder. Más bien, el vino nuevo debe echarse en odres nuevos”.  Marcos 2:22  RVC

Los odres eran recipientes donde se guardaba  el vino, el aceite y el agua y esos odres, con el paso del tiempo, se ponían secos y duros de modo que cuando se les echaba vino nuevo, el cual estaba en proceso de fermentación, había temor de que ese odre se rompiese y el vino se pierda, pues al perder la elasticidad, no resiste la presión del vino fermentado.

El contexto de la enseñanza de Jesús transcurre cuando los fariseos y los discípulos de Juan le preguntaron a Él porque sus discípulos no ayunaban, una preguntaba con intenciones de hacerlo caer en una trampa, a lo que Jesús les dijo… ¿”Acaso pueden los que están de bodas ayunar mientras está con ellos el esposo?, vendrán días cuando el esposo será quitado y entonces en esos días ayunaran

Les está diciendo que no ayunaban porque todavía estaban de fiesta, estaban celebrando la boda y el esposo estaba con ellos pero vendrá el momento en que estarán aptos para ayunar cuando el esposo ya no esté.

Está claro que los fariseos se comportaban como odres viejos, estaban endurecidos, y no estaban preparados para recibir las buenas nuevas, no estaban preparados para recibir lo bueno de Dios, creían que la revelación que habían tenido en el Antiguo Testamento, era todo lo que necesitaban saber.

Jesús dijo: “Yo soy la vid verdadera y vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él; éste lleva mucho fruto” (Juan 15:5). Sabemos que el fruto de la vid, es la uva; y si nosotros somos los pámpanos, nuestra tarea es la de llevar fruto. Pero lo mejor de la vid es el vino, esa uva debe ser cosechada en su tiempo y ser llevada al lagar. De esta manera se produce el buen vino, y el buen vino es Cristo.

Cristo es el vino nuevo, así como en las bodas de Caná cuando se acabó el vino, Él le respondió a María: “¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora” (Juan 2:3-4). Aún no era el tiempo de que Cristo fuera al lagar; faltaba aún un poco para que se produjera ese vino nuevo en la cruz

“Y os digo que desde ahora no beberé mas de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre” Mateo 26:29.

Y el Reino de Dios ya vino, El Rey Jesús está en el corazón de los que son suyos. Ellos tienen la vida de Cristo. Es necesario que hoy,  los que le siguen a Jesús, tomen su cruz y se nieguen a sí mismos, para que Cristo, el Vino Nuevo se manifieste.

Este vino que es Jesús,  necesita un envase para ser contenido, necesita de un odre nuevo, pues el vino nuevo se guarda en odres nuevos.

Él es revelación fresca, Él es Palabra viva de hoy, los odres viejos no pueden captar lo nuevo de Dios, y si lo captan, lo pierden, pero el odre nuevo lo recibe porque tiene un nuevo corazón, tiene una nueva mente, la mente de Cristo, y se va renovando en sus decisiones, y está preparándose permanentemente para lo nuevo de Dios.

El vino nuevo es la Gloria que fluye del corazón de Dios, es la vida de Cristo, que viene para traer libertad, para traer cambios y transformaciones, sanidades, una vida abundante que es la vida de Cristo para bendición de las personas. El vino nuevo de Dios te hace vivir una vida de victoria  ante las adversidades.

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y dominio propio” 2ª. Timoteo 1:7

Dios te bendiga en esta semana.

Pastor Manolo Jurczuk

 

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