LIMPIÉMONOS….

LIMPIÉMONOS 2ª. Corintios 7:1

El tema que vamos a hablar hoy es acerca de la limpieza, bien sabemos lo que es mantener en condiciones de limpieza un jardín o una huerta y también sabemos  que si no los cuidamos …se llenan de malezas y de yuyos…muchas de esas especies invasoras que se propagan de manera muy rápida, son difíciles de erradicar, y esto requiere de un trabajo intenso y perseverante……de ahí que al mirar el versículo que el Apóstol Pablo les escribe a los hermanos de Corinto , el mismo tiene que ver con mantener limpia nuestra vida de contaminantes…de malezas y de basura que entorpecen nuestra  vida de santidad y así agradar a Dios.

Primeramente miremos las Promesas de Dios: 2ª. Corintios 6: 14-18… nos dice que somos templo del Dios viviente. “yo habitaré entre ellos y seré sus Dios y serán mi pueblo… ¿No te produce una emoción, un temblor, una expectación reverente saber que el Dios Todo Poderoso vive en ti? Somos templo del Espíritu Santo. “Andaré entre ellos”….cuando la Iglesia se mueve, Dios se mueve a través de ella. Esta realidad no es ignorada por el enemigo de nuestras almas  por esa razón es que él intenta y busca siempre ocultarnos esta verdad y que la misma sea ignorada…y encontramos que lo que Dios nos promete es que…Serán mi pueblo y Yo seré su Dios…también establece y afirma una identificación…Una identidad…somos sus hijos…por lo tanto debemos dejar de hacer lo que hacemos y salirnos del lugar o del ambiente en el que estamos habitando … eso es limpiar nuestra vida de toda contaminación y abandonar el territorio del enemigo…”apartaos”…salid de en medio de lo inmundo….entonces…Dice El Señor Yo los recibiré…” y seré para Uds.—Padre y Uds. serán mis hijos…”es mi decisión hacer la limpieza de mi vida.

Para eso debo someterme al mejor limpiacorazones que existe en el universo….la sangre de Cristo que Él derramó en la cruz por vos y por mí. Debo confesar mis faltas y pecados para recibir el perdón,  la limpieza y la restauración. La Palabra de Dios también me limpia, el Espíritu Santo y las disciplinas como orar, ayunar y alabar el nombre de Dios…son recursos que Dios nos ha entregado para usar en esta tarea de limpieza y purificación.

“Pero si vivimos en la luz, así como Él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, su Hijo, nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad 1ª Juan 1:7-9

Debemos ir al que sabe operar y realiza  la limpieza completa….Él es el indicado…debemos ir a Jesús…no intentar hacerlo con nuestros recursos… y…  ¿de que me tengo que limpiar?

Dice el versículo…de toda contaminación de carne y de espíritu…y perfeccionémonos en la santidad y en el temor de Dios...el mismo Pablo en su carta a los Gálatas nos amplia este concepto…capitulo 5:19 al 21…” Las obras de la carne se manifiestan en adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas. Acerca de ellas ya antes les he dicho, que los que practican tales cosas no heredaran el Reino de Dios”. Las obras de la carne…que involucran nuestro cuerpo…son  más sencillas de entender…pero las del espíritu…que tiene que ver con la mente, los pensamientos…también nos afectan en el cuerpo…dado que la mente es el canal por medio del cual se expresa el espíritu y se vehiculiza en el cuerpo. Debo arrancar esas malezas…de mi corazón…para vivir en la libertad a la que Cristo me vino a dar. La Biblia utiliza el término concupiscencia que significa  la codicia o el deseo desordenado alejado del propósito de Dios y que afecta nuestro ser,  contra ese deseo  debo batallar cada día.                                                           Dicha contaminación se ve reflejada en mi manera de hablar, de pensar y de actuar. Por tal motivo, debo echar fuera de mi corazón todo espíritu de idolatría, hechicería, enojo , odio, envidia y celos…y debo permitir que el Espíritu Santo que vive en mí, reine en mí y me llene de Su amor, de gozo, de paz, paciencia, benignidad,  bondad, fe, mansedumbre, templanza…y por ultimo…el apóstol nos insta a perfeccionarnos en la santidad y en el temor de Dios…esta santificación es progresiva…se inicia en el momento en que le entrego mi vida a Jesús…y día a día avanza en la transformación que Él hace en mi ser … el Apóstol Pablo lo expresa  unos versículos antes  en esta misma carta diciendo..” Por lo tanto, todos nosotros, que miramos la gloria del Señor a cara descubierta, como en un espejo, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” 2ª.Corintios 3:18… esta santificación es posible en los recursos de Dios y por medio su Poder… Todo es posible para Dios…si tan solo hago lo que me corresponde hacer o sea,  la tarea de auto limpieza…Dios hará lo que Él sabe hacer y lo prometió…” “Plenamente convencido de que Dios era también poderoso para hacer lo que había prometido”. Romanos 4:21

Esa vida de santidad la desarrollamos en el marco del temor de Dios dado que el principio de la Sabiduría es el temor al Señor…debemos vivir en una actitud de respeto y reverencia delante de nuestro Dios…Proverbios 1:7 ya que ese temor ha sido depositado por Dios en nuestro corazón como lo dice el Profeta Jeremías en el capítulo 32: 38-42… “Ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios. Yo les daré un solo corazón y un solo camino, para que me teman perpetuamente, para bien de ellos y de sus hijos. Haré con ellos un pacto eterno, y nunca dejaré de hacerles el bien. Con todo mi corazón y con toda mi alma los plantaré en esta tierra. Así ha dicho el Señor

Hoy Dios te dice: Permite que el Espíritu obre en tu corazón y comiences a limpiarte de todo lo que contamina tu vida para que Él la pueda llenar de Su Presencia y te pueda usar en la tarea y en el propósito que te ha asignado. “Y todo aquel que tiene esta esperanza en Él, se purifica a sí mismo así como Él es puro” 1ª Juan 3:3

Dios te bendiga esta semana

Adriana y Manolo

Pastores

 

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