DIOS, MANDA LLUVIA

DIOS, MANDA LLUVIA
Isaías 44:1-4

La lluvia trae vida, restauración y abundancia. A la falta de lluvia, de agua, se le llama sequía y sus efectos son desastrosos. En los lugares de prolongada sequía se pierden las cosechas, mueren los animales y hasta se producen incendios.
La sequía espiritual, la sequía del alma, son esos momentos en los cuales nos sentimos sin ese liquido elemento que es vital para la existencia. La sequía puede ser en el área de la salud, de la economía, de las relaciones familiares, en el trabajo, en el ministerio, etc.
¿Cuales son las causas por las cuales podemos pasar por sequía?

1.- Decisiones erradas. No podemos ignorar que malas decisiones producen malos resultados. Malas decisiones nos pueden llevar a periodos de sequía, a tiempos de escasez. La Palabra nos enseña que cosechamos lo que sembramos.
2.- Rebelión a la Voz o Voluntad de Dios. Jonás es un claro ejemplo en este sentido. Desviarnos del plan de Dios y escoger nuestro propio camino nos lleva inexorablemente a la sequía. El camino del Señor es perfecto, nos conducirá a pastos delicados y aguas de reposo. Nuestros propios caminos nos conducen lejos de la bendición de Dios. 1ra Reyes 18:17-18
3.- Períodos normales de la vida. Hay momentos en la vida que nos encontramos en una encrucijada. Tenemos que tomar decisiones que van a afectar muchas cosas de nuestra vida: Una mudanza, un nuevo trabajo, un cambio de ciudad, dejar la infancia, dejar la juventud; todas las transiciones que vivimos son normales, pero son tiempos áridos.
4.- La acción directa del enemigo. El Reino de las tinieblas se complace en producir sequía en nuestras vidas. Dios quiere bendecirte, pero tu enemigo el Diablo quiere impedir que esa bendición te llegue. Recuerda que: “vino para matar, hurtar y destruir”. Es decir que está interesado en producir desastre en nuestra vida. Si tú recibes la bendición del Padre, tus labios se llenarán de alabanza y gratitud a Dios, y eso es lo que él no quiere.
Pero no importa cual es el origen de tu sequía, la buena noticia, lo verdaderamente importante es la promesa personal de Dios que dice: “Porque yo derramaré agua sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida, mi espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos”. Isaías 44:3
• Si tu sequía es de soledad, Él derramará agua sobre ti.
• Si tu sequía es de interrelaciones, Él derramará agua sobre ti.
• Si tu sequía es de prosperidad, Él derramará agua sobre ti.
• Si tu sequía es de salud, Él derramará agua sobre ti.
• Si tu sequía es ministerial, Él derramará agua sobre ti.

En medio de tu sequía obedece al Señor y clama por esa lluvia que va a hacer germinar la semilla de tus campos, va a reverdecer y prosperar tu vida. Dice el Señor: “Pidan a Jehová el Señor, lluvia en la estación tardía. El Señor hará relámpagos y les dará lluvia abundante, hierba verde en el campo de cada uno”

¿Qué hacer para terminar con el tiempo de sequía? 1ra Reyes 18:41-46 nos relata como Elías terminó con una sequía de tres años y medio. 700 años después el apóstol Santiago revelaría la verdad: Orar con firmeza, orar con convicción. Santiago aclara que Elías no era un super-cristiano, un super-ungido. Era un hombre como nosotros, sujeto a pasiones pero oró con fervientemente para que no llueva y no llovió por tres años y medio, luego oró para que llueva y llovió. La oración cerró los cielos y la oración abrió los cielos.

Pastor Hugo Marquez

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