VIVIR EN SANTIDAD

VIVIR EN SANTIDAD 1ª Pedro 1:13-16 (VRVC)

En el devocional de ayer de los 40 días de ayuno, oración y renovación personal jornada 36, el tema que se propone es caminar en santidad, conducta de vida que debe tener el hijo de Dios, y tiene que ver con el propósito para el cual Dios nos llamó: vivir en santidad porque somos pueblo suyo y tenemos en nuestros genes Su carácter.
En el libro del profeta Hageo en el capítulo 2: 12-14 encontramos una descripción de lo que la santidad implica, a través del relato nos damos cuenta de que la santidad no se contagia y lo que sí se contagia es la inmundicia, el pecado y la maldad. Esto es muy interesante, quiere decir que lo pecaminoso, lo que no agrada a Dios por simple contacto, yo lo voy incorporando mientras que la santidad, un requisito imprescindible para poder ver y agradar a Dios no se puede recibir por contagio, por contacto, sino que se logra decidiendo y debe ser una decisión diaria. Yo determino vivir en santidad.
Ser santo significa ser apartado, separado para un uso exclusivo, esto tiene muchas implicancias, quiere decir que mi vida solo tiene cabida para Dios, solo estoy para que Él pueda usarme. Dios dice que nos apartó para El, para exclusividad suya, no debemos permitirnos ni acceder a otros usos que no sean para El, eso es ser santo, eso es vivir en santidad de modo que en la carta comienza Pedro diciendo:
Por lo tanto, preparen su mente para la acción: En lo otra versión dice ajústense, ceñid, en la manera de pensar, eso quiere decir, que ya no puedo pensar lo que se me ocurra, debo ajustarme a lo que Dios me enseña porque en la mente es el lugar donde se toman las decisiones que luego influyen mis actitudes y se traducen en acciones. Esta vida en santidad es consecuencia lógica de la salvación que se nos regaló por misericordia, es el resultado de la vida que Dios produce dado que Él vive y está en nosotros. Muchas veces esto no se entiende con claridad y pensamos que la santidad es una cualidad que uno la puede adquirir o merecer, que por mi trayectoria se me otorga postmortem el titulo de “santo”, pero en realidad ser santo es una respuesta, una decisión en vida al mandato que Dios que nos da, ” sed santos porque yo soy santo”. Por eso el Apóstol Pedro nos dice: ajusten vuestra manera de pensar, preparen la mente para obrar y vivir en consecuencia, la figura de ajustarse ó arremangarse ó ceñirse habla de prepararse para una acción, para un determinado acto de nuestra voluntad.
Estén atentos: Este verbo está relacionado con el anterior y nos dice de que debemos estar despiertos, lúcidos en las cosas que debemos hacer y decidir, porque los tiempos que vienen son difíciles. Denota una actitud de juicio, equilibrio, de estar alertas, vigilantes y pensando con alto nivel de concentración en lo que debo hacer. Es una declaración que está dicha en presente continuo. No puedo decidir bien si estoy mareado, somnoliento, obnubilado, de allí que necesito estar sobrio y mi sobriedad está relacionada con mi ajuste en la forma de pensar.
Pongan toda su esperanza en la gracia: Acá no solo se refiere Pedro a la 2ª. Venida de Cristo que es un hecho, ya estamos escuchando sus pasos, sino que debo descansar en la Obra sobrenatural de E.S. en mi vida para reproducir el carácter de Jesucristo en mí. Por eso debo esperar su manifestación gloriosa hoy y ahora y también cuando venga en gloria.
Pórtense como hijos obedientes: Pedro nos habla acerca de una realidad y es que somos hijos de Dios, sus genes están dentro nuestro y somos integrantes de su familia, por lo tanto debemos ser obedientes en esto de vivir en santidad, este llamamiento de Dios siempre está relacionado con la familia de Dios, como mi Papá es así, yo debo mostrar lo que mi Papá es, no puede ser de otra manera, y sabemos que así como la obediencia tiene paternidad, la desobediencia también lo tiene, que Jesús nos encuentre obedeciéndole en todo lo que El nos dice.
No sigan los dictados: Tiene que ver con una actitud de mayor búsqueda, no quedarme donde estoy, debo desear crecer en el conocimiento de El cada día, el que se conforma, en realidad está cediendo a la mediocridad y Dios no nos ha llamado a vivir en mediocridad, También nos advierte a no acomodarnos a esquemas, a pensamientos, actitudes y acciones que no son correctas porque surgen de la otra forma de vida que teníamos antes de conocer a Jesús.
De sus anteriores malos deseos: Es una descripción clara de un patrón de conducta que pertenece al pasado sin Dios y ese pasado debe ser entregado en las manos de Jesús para que lo repare, lo transforme, lo restaure, lo sane y nos impulse a una nueva manera de ver la vida, una vida que surge de un nuevo autor, un nuevo padre que tiene características especiales y que quiere que nosotros reproduzcamos esas características cada día desde el momentos en que le conocimos y hasta que estemos por siempre con El.
De cuando vivían en la ignorancia: Ignorar, desconocer, es como un velo en mi mente que me impide vivir la novedad de vida que viene de Dios, es caer es sus trampas y volver obedecer y seguir las reglas, los preceptos, de la antigua manera de vivir. Pedro les dice a los hermanos: esa no es vuestra manera de ser y no debe serlo.
Al contrario, vivan una vida completamente santa, porque santo es aquel que los ha llamado : Este es el desafío y es lo que Dios quiere de cada uno de nosotros, que vivamos como El es para nosotros ” Santo” y apartado. Santidad no significa perfección sino vivir cada día en comunión y dependencia de Dios. Sed santos, porque yo soy santo, esto es lo que Dios declara en su Palabra y si Él lo dice es porque es posible vivir en santidad. Levítico 11:44-45; 2ª Corintios 7:1; Colosenses 3:9-10; Juan 17:1-17
Dios te bendiga y que cada día de tu vida camines en santidad agradando a Dios en todo lo que hagas.
Adriana y Manolo Jurczuk
Pastores

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