JACOB Y EL ENCUENTRO CON DIOS

JACOB Y EL ENCUENTRO CON DIOS Génesis 28: 10-17
Quiero compartir en esta oportunidad una palabra que es reveladora y pertinente para nuestro diario vivir con Cristo y resulta interesante examinar la experiencia de un hombre al que Dios llamó desde antes de nacer para ser bendición y por medio de él establecer un linaje que apuntaba como meta final la llegada de Jesús a este mundo.
Ese hombre es Jacob, al que ni el más confiado y optimista hubiera nominado para esa tarea tan significativa y trascendente como la de ser el patriarca de una nación como Israel a través de la cual vendría el mesías esperado, tiene acumuladas varias experiencias que nos son muy valiosas e instructivas y resultan muy útiles para aplicarlas a nuestra relación de vida con Dios.
Digamos que desde su concepción, Jacob era un batallador, dice la Palabra que durante su vida intrauterina peleaba con su hermano Esaú para ver quién sería el primero…pero luego en el orden de presentación del parto, nació primero Esaú y era quién debía ocupar la primogenitura…Pero oh sorpresa…él no la valoró…y terminó canjeándola por un plato de comida…algo que Jacob…sacando ventaja de un momento de debilidad de su hermano…se apropió de esa primogenitura y más adelante, en los últimos días de su papá Isaac quién con muchos años a cuesta y portando una ceguera decide en un rapto de antojo, pedirle una comida a Esaú: “hazme un guisado como a mí me gusta y comeré, para que yo te bendiga antes que me muera”, volver a utilizar nuevamente el engaño como mecanismo para lograr sus propósitos.
Nos cuenta el relato en Génesis que al marcharse Esaú al campo para cazar y cumplir así el pedido de su papá, la conversación de ambos fue oída por Rebeca, una mamá que rápidamente urdió un plan basado en el engaño, proponiéndole a Jacob suplantar a su hermano en esa tarea de satisfacer al papá y así recibir la bendición, algo que Jacob inicialmente se resiste pero finalmente accede y recibe así la bendición de Isaac con una serie de mentiras y simulaciones. Al regresar su hermano de la cacería, todo el plan es descubierto y a Jacob no le queda otra salida que huir de su casa…y se va a la casa de su tío, un hermano de su mamá, a la tierra de Harán donde vivía Laban y la historia nos dice que durante varios años cosechó en carne propia lo que el mismo sembró: engaño y mentiras. Génesis 27: 1-46 – 28:1-9
En ese viaje hacia la tierra de su pariente, Dios sale a su encuentro y le declara lo que tenía pensado hacer con él y le revela en un sueño Su plan. Oh gran misericordia de Dios, pues ve el potencial y lo que sería de Jacob como producto terminado y no lo que él era en ese momento, lo que mostraba con sus actitudes y conductas: ser un farsante, engañador, aprovechador, que usó de trampas para obtener la bendición. Ese encuentro inicial en Betel marcó el inicio de un proceso de tratamiento de Dios para preparar a Jacob como un instrumento que iba usar para Sus propósitos.
Después de 20 años de luchas y frustraciones, de experimentar de su misma medicina, de haber sido engañado por su suegro una y otra vez…Dios le dice a Jacob que vuelva a su tierra y él emprende un regreso en medio de intrigas y ocultamientos hasta que Labán se da cuenta de su salida en secreto y lo va a buscar, lo enfrenta y le pide que explique tal conducta…y acá vemos nuevamente cuanta misericordia Dios tiene de Jacob puesto que se ocupa de advertirle en sueños a Laban… diciéndole algo así…ojo con lo que vas a hacer con él…hasta que al final se encuentran y después de dirimir sus diferencias y repartir sus bienes, Laban despide a Jacob con sus hijas y nietos.. Y nos dice el relato Bíblico que los ángeles de Dios salen al encuentro de Jacob, encuentro que se llamó campamento de Dios o Mahanaim y acto seguido…él manda un mensaje a Esaú diciéndole que enviaba presentes como señal de amistad preparando el terreno para un futuro encuentro con hermano. No terminaba de vivir el stress de la despedida de Laban y todo lo que significó ese momento para él, cuando le vienen con la noticia de que en realidad Esaú estaba en camino y venía a encontrase con él acompañado de 400 hombres ….de inmediato, el pasado no resuelto nuevamente aparece en el horizonte de Jacob, ese hermano al que había engañado y que había jurado que lo mataría…estaba en camino….aflora su modo habitual de proceder … de nuevo planifica una estrategia, enviando varios campamentos compuestos de varias personas, sus esposas e hijos y obviamente él quedó en el último….pensando que de esa manera iba a aplacar la ira de su hermano…hasta que llegando al vado de Jaboc, después de hacer pasar a toda la familia y todas sus pertenencias , Jacob queda solo, cansado, y aparece en escena un varón con el que entabla una lucha encarnizada e intensa que duró toda la noche hasta el amanecer…y ocurre algo extraordinario…ese varón, Dios en persona….intenta quebrantar la humanidad de Jacob y lo toca en el muslo, en la cadera… ahí estaba el luchador…que le dice: “no te dejaré, sino me bendices”, y no lo suelta hasta recibir la bendición.
Desde ese día, en Peniel, nunca más Jacob sería el mismo, su vida cambió….radicalmente….porque fue trasformado en otra persona….ya no era…Jacob…el suplantador o el que se prendió del talón de su hermano…ahora era Israel…el que lucha con Dios…ese lugar llamado Peniel…es el que debemos cada uno de nosotros experimentar: el ser quebrantados por Dios…y cambiados en otra persona…nacer de nuevo. Para que Dios nos pueda usar, ya no con nuestros planes y proyectos, ya no más mis deseos ni pareceres….sino que sea la Voluntad de Dios, únicamente la Voluntad de Dios gobernando mi vida.
Jacob volvió luego a Bethel con los suyos, al lugar donde empezó todo, Dios le dijo que levantara un altar a Dios, “quédate allí” y Jacob obedeció y les dijo a la familia: “quitad todos los dioses ajenos que hay entre nosotros y limpiaos, y mudad vuestros vestidos. Y levantémonos, y subamos a Bethel ; y haré allí altar a Dios que me respondió en el día de angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado” Génesis 35:1-3 durante los años que siguieron Jacob vivió muchas situaciones, en la familia, con sus vecinos pero era otro hombre, era un hombre transformado por Dios y caminó obedeciendo a Dios.
La pregunta de cierre es: ¿En qué etapa de tu relación con el Señor estás transitando? ¿Estás en el Bethel inicial donde quizás hasta le has puesto condiciones a Dios?…”si Dios me acompaña, y me cuida en este viaje , y me da comida y ropa, y me hace volver sano a la casa de mi padre, entonces será mi Dios”…tal como lo hizo Jacob o ya estás totalmente quebrantado , postrado ante la Grandeza de Dios y le has entregado el gobierno pleno de tu vida y de lo que tienes haciendo realidad lo que Pablo en la carta a los Gálatas 2:20 expresa…Ya no vivo yo, mas Cristo vive en mi y todo lo que vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios que murió y se entrego a sí mismo por mi”.
Que sea éste tu presente y tu vivencia, que seas una persona total y absolutamente dependiente del Señor, dado que solo Él tiene Vida Abundante para darte.
A Él sea la Gloria por los siglos de los siglos Amén.
Adriana y Manolo Jurczuk
Pastores

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