MILAGRO EN LA CIUDAD

A las 4.20 de la madrugada del lunes 4 de Junio, cuatro piedras se desmoronaron de la montaña y, debido a la fuerte pendiente, alcanzaron una gran velocidad destrozando un sector del edificio de un corralón de materiales y varios edificios particulares a su paso provocando diversos destrozos en los mismos. Milagrosamente, ninguna persona resultó lastimada.
El barrio Villa Paur de la Ciudad de San Martín de los Andes, no salía de su asombro. Según algunos vecinos hace 32 años sucedió algo similar cuando cayeron dos grandes piedras de la montaña. Este lunes fueron cuatro las que se desprendieron y dos de ellas muy grandes (la más grande mide 8 metros por 3 de alto y su peso ronda las 10 toneladas). “No lo teníamos como un lugar vulnerable así que nos sorprendió”.

Sin embargo, la historia que más conmovió ayer a las autoridades y a la sociedad fue la de una familia que vive en un edificio a pocos metros del corralón. Justamente ayer se habían mudado de departamento dentro de la misma estructura debido a que le pidieron al dueño trasladarse a otro más amplio. El espacio que dejaron desocupado fue atravesado por una de las inmensas rocas y quedó destruido.
“Gracias a Dios fue en un horario en que no pasaba nadie. De hecho, hubiese sido muy complicado si ocurría en pleno horario de atención al público del corralón”, aseguró el Sr. Eduardo Muñoz Director de Defensa Civil de la Ciudad. La piedra de mayor tamaño quedó sobre la Ruta 234 tras atravesar el corralón y, afortunadamente, ningún automovilista pasaba por la zona. El tránsito quedó bloqueado durante gran parte de la mañana y los vehículos fueron derivados por los distintos callejones que permiten volver a retomar la ruta hacia el casco urbano.
Dios nos habla muchas veces utilizando el medio que menos esperamos. Su Palabra dice que de ser posible las piedras hablarán (Lucas 19:40). Él nos habla a través de la Palabra o por medio de una predicación o puede hacerlo por medio de la naturaleza o por boca de un niño. Tenemos que estar dispuestos a escuchar su Voz y a reconocer cuando se dirige a nosotros. El Señor nos llama a tener un arrepentimiento genuino, volvernos a Él y comprometernos en difundir Su mensaje de salvación a toda la comunidad. Este compromiso conlleva la determinación de vivir en santidad como hijos de Dios y a ser agentes de cambio en un mundo que gime por liberación.
En muchas ocasiones, nos dedicamos a pedir, pedir y pedir sin ni siquiera tener en cuenta que al acercarnos a Él debemos humillarnos en adoración; muchas veces no tenemos tiempo para permitir que El Señor nos hable.
Su Palabra dice: “Si hoy escuchan su voz, no sean tercos” (Hebreos 3:7) VLA.
Dios nos ha hablado, y debemos responder a Su voz, no callarnos más. Tenemos que volvernos a ÉL y sin temor alguno anunciar de Su Amor a toda criatura. Dios te bendiga
Adriana y Manolo Jurczuk
Pastores

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