NO TEMAS, CREE SOLAMENTE

NO TEMAS, CREE SOLAMENTE Lucas 8:40-56

El pasaje comienza diciendo que cuando regresó Jesús: “La multitud estaba con gozo porque todos le estaban esperando”. Esta es una sana y positiva actitud que todos los que esperan algo de Jesús deben tener: Gozo y Expectativa.
Este relato nos habla de JAIRO, un principal entre los fariseos, un principal de la sinagoga. Estos eran quienes habían acordado que quien reconociera o dijera que Jesús era el Cristo, debería ser echado de la comunidad, del pueblo. Lo consideraban una blasfemia que merecía la muerte.
Había pasado cierto tiempo y ahora tenía una hija enferma. Sin dudas que habrá echado mano de todos sus recursos, conocimientos y relaciones. Él era el principal de la religión pero la religión no le traía respuesta. Era un hombre instruido y su conocimiento no le daba respuesta. Era un hombre de relaciones muchas, pero ninguno estaba pudiendo hacer algo por su hija.
La enfermedad avanzaba y ya no sabía donde pedir ayuda. Lo único que le estaba quedando era aquella persona que él rechazaba, era esa persona blasfema que se hace llamar hijo de Dios, era esa persona que él había señalado que quien le siguiera sería echado de la sinagoga. Jairo quien lo había demonizado, ahora era la única alternativa, Tenía un problema, aceptar su error e ir en medio de la multitud y pedirle que haga algo por su hija.
Se humilla, rompe con su orgullo y en medio de todos le pide que haga algo por su hija.
Cuando se estaba entusiasmando, cuando comienza a saber esperar en Jesús aparece una mujer con una enfermedad de 18 años que se metió entre la multitud bajo la consigna de que si tan solo tocaba el borde del manto de Jesús sería sana. Ese incidente detuvo a Jesús y demoró su camino hacia la hija de Jairo. Atendió a la mujer, exaltó su fe y fue sana.
La pequeña fe que había surgido comenzaba a morir con el paso de los minutos. Jairo creía que Jesús podía llegar a sanar a su hija pero se tenía que apurar. Jesús no se apuraba, se puso a dialogar con esa mujer. Cuando ya tan solo quedaba un hilo pequeño de esa fe, se acercó un mensajero para decirle:”Tu hija ha muerto, no molestes más al maestro
Es allí donde surge la Palabra de Dios que afirmaría a Jairo y le cambiaría para siempre. Esa palabra de Dios que debe ser grabada en tu mente y corazón para cuando viene el tiempo de la tribulación. El tiempo donde se rompen los límites humanos.
Es esa palabra que debes guardar para esos días donde las noticias son malas, donde no queda esperanza, donde ya nadie puede hacer nada, donde algunos te sugieren que ya no vale la pena ni siquiera orar (molestar a Jesús). Jesús le dijo “No temas, cree solamente”.
En esos días difíciles, No temas, cree.
En esos días que quedaste sin esperanza, No temas, cree
En esos días de profunda oscuridad y soledad, No temas, cree
En esos días donde todos te traen malas noticias, No temas, cree
Esa palabra es clave para momentos extremos. Esa palabra fue dada a Jairo cuando los hombres le traen la noticia de que su hija había muerto. Esa es la palabra que le sostiene en medio de la burla y que te sostendrá cuando se burlen de tu fe.
Jesús entró a la habitación y tomando la mano de esa niña le dice “Muchacha a ti te digo levántate” y se la entregó a sus padres, viva y sana. El milagro necesita una fe que supere los argumentos, la vergüenza, las malas noticias. El camino al milagro está lleno de oposición y pruebas que pretenderán hacerte abandonar. Jairo es un ejemplo de cómo en su necesidad no volvió atrás. Jesús enseñó en una parábola acerca de la necesidad de orar y no desmayar. Algunos ya ni oran, han mirado la aflicción y bajaron los brazos de la fe.
Pero Jesús enseñó sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar, porque a ellos, dice el Señor: Pronto les haré justicia.
Pastor Hugo Marquez

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