AL RESCATE DE NUESTRAS ALMAS

1ª de Pedro 1: 18 – 22
Pedro escribiendo a los creyentes en la dispersión les dice que “fuimos rescatados de nuestra vana manera de vivir, la cual recibimos de nuestros padres; “la vida absurda como dice la versión NVI. Todos heredamos de nuestros antepasados esta vana manera de pensar y nuestra vida está ligada con lo que pensamos. Porque en la mente se define lo que eres, lo que haces y la clase de vida que vives y vivirás en lo que resta de tu estancia en este mundo. Esa vana manera de vivir tiene que ver con una vana manera de pensar. En otras palabras, recibimos una vana manera de ser, de ver y pensar la vida: Una vida hueca, vacía, sin solidez. Inútil, infructuosa. Que no produce el provecho, resultado o interés adecuado al que era de esperar, sin contenido.
. ¡¡Pero la Biblia dice que hemos sido rescatados de esa vana manera de vivir!! Es decir, cuando Cristo vino a nosotros, ya no vivimos una vida sin sentido sino que Dios le da sentido a nuestra vida. ¡¡Y para poder experimentar ese modo de vivir, es que hemos sido rescatados!!
Cuantas cosas vanas hacemos y que no tienen propósito alguno…y todas ellas afectan nuestra vida.
En este pasaje Pedro menciona el rescate por la sangre preciosa de Jesús, cuando en la Biblia se habla de “rescate”, se está refiriendo a “un pago”.
Uno puede interpretar de varias maneras la palabra rescate: Rescatar puede ser meterse a un río o al mar para auxiliar a una persona que se está ahogando o también rescatar a un conductor atrapado en un auto producto de un accidente en la ruta; Pero en el sentido jurídico implica un rescate o liberación a través de un pago. En este pasaje que hemos leído dice que fuimos rescatados de nuestra vana manera de vivir en la que estábamos prisioneros, atrapados sin poder ser libres, significa que se pagó un precio para que ya no vivamos una vida vana, vacía, sin sentido, absurda. Ahora bien, dice la Biblia que fuimos rescatados no con cosas corruptibles como el oro o la plata, ¿el oro y la plata corruptibles? ¡¡Y cómo nos atraen el oro y la plata!! ¡¡Pero dice la Palabra que se corrompen!!
Pedro menciona dos metales preciosos en existencia y ambos de muy alto valor, (el oro le da respaldo a la moneda, es un patrón de medición de valor), él dice que fuimos rescatados por la Sangre Preciosa de Jesucristo que es de mucho más alto valor y es Poderosa contra el efecto del pecado que es la muerte. ¡¡La sangre de Cristo nos da vida!!
Por lo tanto, lo que necesitamos es, el perdón de nuestros pecados, para ser rescatados de nuestra vana manera de pensar. Porque el pecado nos condena, todos nosotros llegamos a Cristo condenados, no hay ninguno quien se salve por ser bueno, hay ateos que dicen: “¡Pero yo soy bueno! ¡No hago mal a nadie! Tengo una cultura aceptable, me gusta hacer el bien”, sin embargo en la Biblia dice que todos somos pecadores y necesitamos ser perdonados de nuestros pecados porque si Cristo no nos limpia de nuestros pecados, ya estamos condenados a muerte por causa de esos pecados. ¡¡Se pagó un gran precio por el perdón de nuestros pecados!! ¡¡No se pagaron grandes cantidades de oro ni de plata sino que se pagó con la sangre preciosa de Jesucristo!! ¡¡Ese precio fue muy alto!! ¿Cuánto vale una vida? ¿Cuánto vale un ser humano?
¡¡La vida tiene mucho valor!!
Por lo tanto, en esta nueva Celebración de la Pascua, es bueno reafirmar lo que Pedro nos dice enfáticamente en su carta, nuestro rescate costó alto precio. Ese rescate únicamente tendrá real eficacia en tu vida, tendrá un impacto que afectará el presente y futuro en tu vida si reconoces admites que eres pecador, que te has desviado del propósito de Dios y si aceptas por fe el sacrificio de Jesús en tu favor, entonces serás libre y la Sangre de Cristo te cubrirá. A partir de allí obedeciendo la Verdad, caminarás de victoria en victoria.
CRISTO RESUCITÓ… ALELUYA
NUESTRA ESPERANZA DE GLORIA. 1ª. Pedro 1: 3-5
Dios te bendiga
Adriana y Manolo
Pastores

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