LA PRUEBA DE FUEGO

Daniel 3
En el capítulo 3 del libro de Daniel encontramos la historia de tres siervos de Dios: Sadrac, Mesac y Abed-nego, quienes fueron probados en su fidelidad para con Dios. Estaban en Babilonia dado que junto con el pueblo de Israel habían sido llevados cautivos a ese reino y en esa región se adoraban muchos dioses. Ellos habían sido tomados cautivos no por un rey cualquiera, sino por Nabucodonosor que era el rey del imperio más poderoso de la tierra en esos tiempos, y contaba además con un ejército poderosísimo y ejercía dominio sobre todas las naciones y pueblos. Todos le temían. Y si alguien osaba rebelarse al rey, corría el riesgo de perder la vida. Por tal motivo había que prestar obediencia y someterse ante el rey Nabucodonosor.
Pero estos tres siervos de Dios, que sabían claramente que tenían que ser obedientes al rey pero había para ellos un límite en esa obediencia; Ellos únicamente se inclinaban y adoraban a Jehová, el Dios de Israel.
El primer mandamiento que había en Israel decía: “Al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás” y también “Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas” Para ellos ese era el primer mandamiento y el más importante de sus vidas. Encierra la idea de que yo vivo para Dios y sirvo solamente a Dios. Siempre en el acto de adoración, al postrarme ante de Dios, yo soy guiado y recibo dirección de Dios. En el mundo de la realeza, quien se presentaba y se postraba delante del rey, una vez que se postraba, le era permitido hablar con él. Si no se postraba, no podía hablar con el rey. Primero la persona se tiene que postrar. Esto es indispensable, es señal de sujeción y de obediencia.
Hoy en el mundo se está desarrollando una guerra espiritual en la que 2 reinos se están confrontando; uno es el reino de oscuridad y el otro es el reino de la Luz. Los que sirven a las tinieblas luchan por implantar esas tinieblas en el planeta, y los hijos de la luz luchan por traer el Reino de los cielos a la tierra. La tarea más importante que tiene Dios no es darnos un trabajo, una casa o una profesión sino traer el Reino de los cielos a la tierra, deshacer los poderes de las tinieblas y anular las potencias del infierno que dividen, enferman, matan y destruyen.
Dice el relato del capítulo 3 de Daniel que el rey Nabucodonosor había hecho una estatua (Daniel 3: 1) 27 metros de alto y dos metros y medio de ancho o sea algo así como un edificio de aproximadamente 9 pisos. Se sentía muy orgulloso, y para el día de la dedicación hizo venir a todos los gobernantes, a las personas importantes del reinado, a los videntes, a los consejeros, a los sátrapas. Hizo una gran celebración. Y salieron unos pregoneros a decir qué es lo que pretendía Nabucodonosor, el rey más poderoso de la tierra, acerca de esa estatua. (Daniel 3:4 – 6).
Estos hombres de Dios fueron confrontados en lo más importante que ellos tenían, y lo más importante para ellos era Dios. La actividad más importante que ellos tenían era adorar a Dios y servirlo. La tarea más importante en nuestra vida es adorar y servir al Dios Vivo. No ha llegado el evangelio a tu vida para que Dios cumpla tus deseos sino para que vos cumplas Sus deseos. Has venido al evangelio para ser hijo/a y siervo/a de Dios, no para que Él tome nota de tus planes sino para que vos tomes nota de los Suyos. No para que se cumpla tu voluntad sino para que se cumpla Su Voluntad. Has venido al evangelio para servirle, para que lo reconozcas como el Señor de tu existencia; y para que Su deseo acerca de ti, sea tu deseo también. ¡Aunque cueste mucho!
El cristiano es confrontado en el mundo, y es seducido para que deje, claudique en lo más importante que tiene y que es, adorar y servir a Dios. Dios nunca le pidió a sus discípulos que se ocupen de la comida ni de lo que tenía que usar para vestirse, sino que les ordenó que hagan Su Voluntad y les prometió darles como añadidura todo lo que ellos necesitan. Tu mirada y tu corazón deben estar puestos en que la Voluntad de Dios se haga en la tierra. Como consecuencia de eso, Dios pondrá paz en tu corazón que necesitas y pondrá en tus manos los recursos que necesitas, te ayudará, te guiara y te sostendrá. No habrá que estar luchando y luchando por los alimentos o por saldar las cuentas, sino que estarás luchando por Dios, y Él te suplirá en todo porque vives para Él. Mientras que el sistema mundo siempre estará seduciéndote, atrayéndote y presionándote para que no hagas la Voluntad de Dios, pero debemos vencer esa presión.
Tu descanso viene de servir a Dios. Este rey poderoso dijo: El que no se postre delante de esta estatua, lo vamos a echar en un horno de fuego. Estos tres siervos de Dios fueron confrontados con el concepto de no adorar a Dios y si rendirle adoración a la estatua que había hecho Nabucodonosor. Hoy también existen atracciones aunque son de otro tipo. El hombre ha endiosado a la razón y se ha endiosado a sí mismo, ha considerado que él es el centro y es lo más importante de la creación.
Sadrac, Mesac y Abed.nego fueron acusados porque fueron vistos que no adoraban a la estatua sino que adoraban a Dios y fueron llevados ante el rey Nabucodonosor. Estos hombres estaban dentro del equipo de trabajo del rey. El rey les dijo: “¿Es verdad que ustedes no se inclinan delante de la estatua que yo he hecho? ¿Están ustedes dispuestos a inclinarse y postrarse cuando oigan el sonido de la zampoña, de la trompeta, del arpa y de los distintos instrumentos de música?” Nabucodonosor les podía quitar la vida, él era quien les daba el sustento. Ellos estaban siendo confrontados en salvar sus vidas, obedeciendo al rey, o morirse, al desobedecer una orden real. ¿Están dispuestos a adorar la estatua y los dioses que yo tengo? Estos siervos de Dios la tenían claro, para ellos el mandamiento más importante era: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas” Y les dijo: ¿Y quién será el dios que los libre a ustedes de mi mano si no lo hacen? Ellos entonces le respondieron: No hace falta que hablemos más del asunto, rey Nabucodonosor. Nuestro Dios puede salvarnos y si no nos salva, de todas maneras nosotros no nos inclinaremos ni adoraremos a tus dioses ni a esa estatua. Este rey que en ese momento era el más poderoso de la tierra, el que podía dominar a cualquier nación, ejército o persona, estaba escuchando algo que no lo podía creer: delante suyo estaban tres hombres que le decían que no iban a adorar a sus dioses ni a su estatua. Fue tanta la bronca que le produjo esta respuesta, que mandó calentar 7 veces más la potencia el horno y los echó en él. Cuenta el relato que también los ataron y como era tanto el calor del horno que los hombres encargados de los tirarlos dentro del horno, murieron quemados al arrojarlos.
Pero sucedió luego algo sorprendente, el rey Nabucodonosor quedó impactado al ver que junto a los tres había una cuarta persona caminando dentro de ese horno con ellos. Se apareció Alguien que pudo librar a estos tres hombres del rey más importante de la tierra!!
La enseñanza que recibimos de este pasaje de la Biblia es que no seremos librados antes de entrar al horno de fuego, sino dentro del mismo horno de fuego. La pregunta que surge es esta, ¿Amas a Dios sobre todas las cosas? Si tu respuesta es afirmativa entonces vas a ser llevado/a al horno, te espera un horno de fuego donde serás probado/a en tu fe pero no temas, dentro del horno estará Dios contigo, Él será tu compañía y te guardará, te sacara de allí con Poder y con Gloria. Aleluya!!!
Dios te bendiga esta semana.
Adriana y Manolo
Pastores

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