MÁS QUE CREYENTES, DISCÍPULOS

“Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Mateo 28:16-20

Jesús nos encomendó hacer discípulos, no creyentes, ni adeptos a alguna religión. El problema de muchos “cristianos” es que “solo son creyentes”; están convencidos que Cristo es el Salvador, que viene pronto, que Cristo sana, restaura y bendice. Pero no están completamente convencidos de reconocer a Cristo como “el Señor de sus vidas”.
Cuando Cristo es el Salvador, uno solo se acerca a Él por los beneficios que le otorga, pero cuando uno le reconozco como “Señor”, se está comprometiendo a vivir una vida rendida a Su Voluntad, a Su servicio. Dios no quiere únicamente creyentes, Él quiere discípulos, gente que le siga, que le obedezca.
Creyente puede ser cualquiera persona. Hasta el demonio es creyente y la Biblia lo afirma: Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan Santiago 2:19. Este tipo de “creyente no es suficiente; pues Dios no nos ha llamado a creer sino a seguirle: Sí alguno quiere ser mi discípulo niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”. Dios no invirtió el sacrificio de su Hijo en la cruz, únicamente para salvarnos sino para servirle, para tener una vida rendida a Él. Veamos algunas diferencias entre creyente y discípulo:
1) El Creyente consume peces, el discípulo, es un pescador, produce para los demás. Los creyentes consumen lo que reino ofrece, pero pocas veces se ponen a la disposición del Señor. En otras palabras les gusta recibir, pero nunca dar. Están preocupados por ellos pero no por los demás. Cuando la multitud tenía hambre, Jesús le dijo a sus discípulos: Denle ustedes de comer. El discípulo se preocupa por alimentar a los hambrientos.
2) El creyente lucha por crecer, El discípulo por reproducirse, El creyente siempre piensa en crecer, saber más, estar preparado; él es el centro de su preocupación. El discípulo se preocupa por reproducirse, engendrar nuevos discípulos. Siguiendo la idea de compartir con los otros todo lo que recibe, comparte con quienes necesitan, una palabra de Dios.
3) El creyente se gana, El discípulo se hace, una vez dijo Billy Graham, que: cuesta un 10% de esfuerzo ganar una persona para Cristo, pero que cuesta un 90% de esfuerzo que permanezca en el camino de Cristo.
4) El creyente busca siempre halagos, el discípulo busca el sacrificio vivo, Pablo sugiere que entreguemos nuestras vidas en sacrificio no en busca de reconocimiento (Romanos 12: 1). Si no estuviéramos tan preocupados por los reconocimientos personales, ya hubiéramos ganado las ciudades y hasta el mundo para Cristo.
5) El creyente siempre busca que lo animen, El discípulo siempre procura animar. Hay creyentes que están buscando experiencias qué los animen, que los llenen, que les levanten el ánimo, y cuando en la Iglesia ya no llena esas expectativas, buscan otra, y otra.
6) El creyente espera que le asignen tareas, si no, no hace nada. El discípulo es dispuesto a ver que hace falta. El creyente, en otras palabras, está como aquel empleado que se le dice que haga algo y cuando termina, este queda preguntando y ¿ahora que hago? Se esconde, para ver si pasa desapercibido y no le asignen trabajo. El discípulo dice ¿Señor hay algo mas que quieras que haga? Dios te bendiga esta semana en tu andar con Jesús como discípulo.
Pastor Hugo Marquez – Neuquén

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