LA VERDAD ACERCA DE LA “NOCHE DE BRUJAS” O FIESTA DE HALLOWEEN

Muchos piensan y creen que esta celebración es una fiesta divertida, inofensiva y llena de inocencia pero lo que en realidad ignoran es que en sus orígenes, la misma surgió bajo la influencia de los druidas, un grupo de chamanes que conformaban una sociedad de sacerdotes paganos en la época de los Celtas que habitaron las islas Británicas, Escandinavia y Europa Occidental. Estos sacerdotes ejercían control sobre el gobierno de turno y eran satanistas que alababan y servían al dios de la muerte Samhain.
Cada año, el día 31 de octubre, los Druidas celebraban la noche del Samhain, conocido como el festival de la muerte, y en esa región empezaba el invierno frio y oscuro, de ahí que la celebración, además de significar el fin del año celta, era la celebración dedicada a la muerte y a todos los espíritus de los difuntos, que según se creía, volvían a sus antiguas moradas terrenales, era un tiempo propicio para todo tipo de hechizos, magia, adivinación. Ese día es el comienzo de un nuevo año para la brujería. De esta manera, el día previo a todos los santos, era utilizado por los brujos y sacerdotes satanistas para sus trabajos.
¿Cómo se infiltra esta fiesta entre los cristianos?
En el Siglo VIII el Papa Gregorio IV decretó la observación por parte de la Iglesia Católica del 1° de Noviembre como día de todos los santos y así tratar de suplantar esta fiesta pagana de ahi que a partir de ese momento se comienza a celebrar una fiesta después de otra.
Hoy la celebración de Halloween es conocida y aceptada mundialmente pero si vamos a buscar ayuda a la luz de la Palabra de Dios, encontramos muchos pasajes donde se nos enseña que dichas prácticas son abominación ante Dios y que Él no las aprueba.
Los Hijos de Dios no tenemos nada que ver con vampiros, duendes, brujas, calabazas y fantasmas.
Algunos de los pasajes de la Biblia que nos ayudan a entender acerca de lo que Dios opina del asunto: Levítico 18:21; 30; 19:31; 20:6; Deuteronomio 18:9-14; Hechos 13:6-12; 2ª. Timoteo 3: 1-5; Colosenses 2:8.
Por lo tanto, como cristianos debemos firmemente rechazar y desaconsejar que los creyentes en Cristo se involucren con esta fiesta pagana por las siguientes razones:
1. La fiesta de Halloween, es una fiesta dedicada al diablo y a sus demonios y no constituye de ninguna manera una opción para el creyente en Cristo como celebración para divertirse. “No tengan nada que ver con las obras infructuosas de la oscuridad, sino más bien denúncienlas” Efesios 5:11 NVI
2. Lo significativo y central no está en las manifestaciones externas de la fiesta, hablemos de disfraces, juegos, etc. Sino en lo que se oculta y subyace detrás de ellas: Que es la adoración a satanás.
3. Y afirmamos que Él único que se merece nuestra adoración y debemos expresársela cada día es JESÚS, el hijo de Dios, El Rey de Reyes y Señor de Señores.
“Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” Filipenses 2:9-11. NVI
Dios te bendiga.
Adriana y Manolo Jurczuk
Pastores

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