LA IGLESIA PODEROSA EN DIOS

Habiendo transcurrido una semana de la Campaña de ayuno, oración y renovación personal, debemos afirmar que la Iglesia de Jesucristo, edificada y establecida por Él, está llamada a perseverar hasta la victoria total; quienes la componen no son exactamente los que algún día expresaron simplemente: yo creo en Jesús, sino son los que perseveran y permanecen en fidelidad hasta el final (Apocalipsis 2:10). Por eso debemos seguir y perseverar en los desafíos que cada día nos propone la campaña.
En el evangelio de Mateo 16:13 -19, en el contexto de preguntas que Jesús les plantea a sus discípulos acerca de quién era Él, Pedro expresa sin entender lo que decía: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” ¡Una declaración extraordinaria y de revelación sobrenatural! Y a continuación declara Jesús que la Iglesia que Él vino a fundar sería una Iglesia llena de Poder Celestial…”las puertas del hades no prevalecerán contra ella“es una declaración que nos debe hacer pensar y replantear el concepto que muchas veces tenemos y es que la Iglesia aparece como “timorata y sin fuerzas” cuando el mismo Señor nos dice que la Iglesia de Jesucristo arrasaría con las puertas del infierno. “Bienaventurado eres Pedro porque esto no te lo ha revelado carne ni sangre sino mi Padre que está en los cielos, y yo te digo que sobre esta roca edificaré mi iglesia”. ¡El fundamento de la iglesia es que Jesucristo es el Mesías! Es el Hijo de Dios, es la Roca firme y eterna de los siglos. Todo el que cree esto, forma parte de la iglesia y Jesús edifica Su iglesia sobre ese fundamento, sobre esa verdad. Quien no cree eso no forma parte de la iglesia, no forma parte del edificio que Jesús está edificando. ¡Vaya si será importante creer que Jesucristo es el Ungido de Dios!
También nos enseña que aquellos que prevalecen en la fe de Él son aquellos que confiesan como lo hizo Pedro, que Él es el Hijo del Dios viviente demostrando al mundo que ese Hijo de Dios gobierna sus vidas y es el Señor de esas vidas, que ya no vivimos para este mundo sino para Aquel que murió por nosotros y fue al infierno padeciendo la muerte también por nosotros y se levantó con Poder.
La Biblia nos presenta a Cristo como alguien que vendría a traer libertad de la opresión del diablo: Isaías 42: 5-7
El reino de la muerte es por lo tanto como una gran ciudad de oscuridad que tiene muchas personas atrapadas y no pueden salir porque sus “puertas son fuertes y poderosas”. Pero “Cristo vino a deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8). Vino a traer libertad a los cautivos.
Los creyentes tenemos un carácter, el de Cristo, que nos hace fuertes frente a las embestidas del infierno que nos ataca con malos pensamientos, con malos deseos, que quiere debilitar nuestra fe, y quiere destruirnos; el infierno nos acosa y nos asedia, nos miente diciendo que no somos nada, que no vamos a llegar a nada, nos miente cuando dice que Dios no va a cumplir sus promesas. El reino de la muerte nos dice que somos débiles, que hemos fallado muchas veces y lo vamos a seguir haciendo por lo tanto no vamos a alcanzar la gracia de Dios, pero nosotros permanecemos firmes en la fe declarando: ¡Yo sé que mi redentor vive, Él me levantará del polvo, me levantará de la muerte!” Diablo, no me mientas más.

Por eso, la vida cristiana no es únicamente una vida de acciones moralmente correctas, y que por hacer esas obras buenas uno tiene determinados derechos delante de Dios. ¡La vida cristiana es mucho más que hacer acciones buenas y portarse bien! Es una vida impregnada de un Poder extraordinario para confrontar los poderes más oscuros del infierno, para atravesar las puertas del hades y prevalecer para la vida eterna.
2ª Corintios 10:3-5; Hechos 26:18; Hebreos 2:14-15.
Hermanos, Cristo, la simiente de mujer anunciada por Dios en Génesis 3: 15, hirió mortalmente al diablo en la cruz…y le sacó las llaves de la muerte y del hades Apocalipsis 2:18.
Iglesia, levántate y pelea la buena batalla. Este es tiempo de anunciar las virtudes de Aquel, que nos llamó de las tinieblas a su Luz admirable (1ª.Pedro 2:9), cuando Cristo es predicado, los hombres salen de las prisiones de oscuridad, salen de las tinieblas a la luz, salen del engaño a la verdad, y así la iglesia de Cristo es edificada, a través de personas que han traspasado las puertas del hades. ¡Las puertas de la muerte no han podido retenerlas! El Poder de Dios por medio de la predicación del evangelio los ha librado. No hay diablo, ni demonio, ni infierno, ni oscuridad que pueda retener a un hijo de Dios detrás de las puertas del error, el engaño y el pecado.
¡Cristo es nuestro libertador! Anunciemos sus virtudes. Extendamos el Reino de Dios en este tiempo, en cada lugar de nuestra amada Argentina.
Dios te bendiga esta semana
Adriana y Manolo Jurczuk
Pastores

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