DOS TIPOS DE VIDA

Hoy quiero reflexionar acerca de los dos tipos de vida que encontramos descriptas en la Biblia. Si entendemos al ser humano como un ser tripartito (espíritu, alma y cuerpo), esas vidas se evidenciarán de acuerdo a la influencia que ejerza algunas de estas partes sobre la persona. Está la vida “carnal” que es el resultado del control o el dominio de lo biológico y de lo anímico- almático (mente, voluntad y emociones) sobre la persona y la vida “espiritual” que está motorizada y dominada por el Espíritu Santo de Dios y Éste conectado al espíritu humano.
Santiago en su carta en el capítulo 3:11-12, dice que “ninguna fuente puede dar agua salada y dulce”. Pablo a su vez afirma: “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu” (Rom.8:5). En la primera referencia de Santiago se nos dice que no es posible sacar de una misma fuente 2 tipos de agua, o sea, que en una misma persona no es posible, al mismo tiempo, reproducir 2 estilos de vida. La segunda referencia corresponde a la carta del Apóstol Pablo y observamos aquí que el pensamiento juega un rol importante en la construcción de un estilo de vida. Entonces, hay una mente carnal y hay una mente espiritual dependiendo el tipo de mente según el origen de los pensamientos. Eso dará como fruto pensamientos carnales o pensamientos espirituales y así tenemos como resultado lo que se describe como una vida carnal o una vida espiritual.
¿Cuál es el motivo o la razón por la que algunas mentes elaboran pensamientos carnales y otras mentes pensamientos espirituales? Depende fundamentalmente del tipo de pensamientos que se utilizan en la dieta diaria cuando alimentamos nuestra mente.
Si uno le aporta pensamientos de tipo carnal a la mente, esos pensamientos brotarán, mientras que si le aportamos a la mente pensamientos espirituales, esos pensamientos fluirán.
LA PREGUNTA CLAVE ES: ¿Con qué estamos alimentando nuestra mente cada día?
VEAMOS CÓMO ES QUE OCURRE TODO ESTO
Jesús afirma que” lo que es nacido de la carne, carne es y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Jn. 3:6). Él con simpleza nos enseña que una vida espiritual viene como resultado de nacer del Espíritu y que una vida carnal, por el contrario, viene por depender de recursos puramente humanos y del alma.
Es difícil siendo carnal tener una vida espiritual o siendo espiritual mostrar aspectos de una vida en la carne. (Stg.3:12) Pablo amplia aún más el concepto diciendo: “el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Rom.8:6).
Por lo tanto: ¡Es tiempo de comenzar a ocuparnos de las cosas del Espíritu, y dejar de ocuparnos en las cosas de la carne!
Cuando decimos: “yo no lo siento hacer”, “no tengo ganas de hacer lo que me pides” “esto no me gusta”, estamos dependiendo de lo que sentimos o no sentimos. Si pensamos un poco… a Jesús, ¿le agradó la idea de morir clavado en la cruz? ¡Claro que no! Sin embargo, Él dijo: “Más no lo que yo quiero, sino lo que tú” refiriéndose a la Voluntad del Padre (Mr.14:36) y dijo también “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” (Mateo 16:24).
Por lo tanto, es necesario negar los pensamientos, los sentimientos, ir a la cruz y seguirle. ¡Debo ir a la cruz aunque no me guste para nada la idea!
El resultado de vivir en el Espíritu es vida y paz. Pregunta: ¿Quién no anhela vivir en paz y gozar de vida abundante? TODOS deseamos y anhelamos paz y vida !!
Pues entonces, tendremos que buscar con pasión a Jesús quién fue clavado en la cruz y con su Obra allí, obtuvo la victoria para cada uno de nosotros, a saber:
• Nos libró de la condenación. Porque clavó en la cruz todos los decretos que nos eran contrarios. (Col.2:14)
• Nos permite caminar en novedad de vida cada día y gozar de vida y de paz (1ª.Jn.5:12).
El Apóstol Pablo nos enseña en su carta a los Romanos, cual debe ser el procedimiento a seguir para obtener una vida de victoria cada día:
“Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis”
De modo que debo hacer morir las obras de la carne cada día por medio del Espíritu de Dios para vivir. Debo declarar sobre mi vida lo siguiente:
“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo más Cristo vive en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gal. 2:20)
Debo vivir cada día “muerto al pecado y vivo para Dios” (Rom. 6:11). Solo cuando me decida a crucificar la carne, recién ahí fluirá la vida del Espíritu en mí.
Oramos: Señor, ¡necesitamos y anhelamos un cambio en nuestras vidas! Nuestro anhelo es que produzcas vida espiritual en cada uno de nosotros. Me niego a mí mismo y estoy dispuesto a ir a la cruz. ¡Señor, pedimos que Te Glorifiques y nos llenes de Tu Presencia! Llénanos de tu Espíritu, pon en nosotros anhelos santos, hambre de Tu Palabra. Ven y Sopla Espíritu Santo, destruye, deshace toda obra que hemos hecho en nuestra carne y que es pecado delante de Ti Amén.
Dios te bendiga
Pastor Manolo Jurczuk

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