EL PELIGRO DE EXCLUIR A DIOS….

JOSUÉ CAPITULO 9

En esta ocasión veremos lo qué le sucedió al pueblo de Dios en el relato del cap. 9 del libro de Josué.
¿Cuál fue la razón para que todos ellos fueran engañados de esta manera?
Para comenzar debemos decir que, si el enemigo que nos enfrenta utilizara armas convencionales, mostrando su manera de combatir, sabríamos claramente de qué manera podemos hacerle frente.
Pero, en esta circunstancia del relato de Josué (su modus operandi es casi siempre así), procedió con mucha astucia, viniendo con engaño, disfrazándose y fingiendo ser habitante de tierras lejanas, por lo que ocurrió lo que ocurrió, logró engañar a los líderes del pueblo de Dios.
Josué y sus príncipes fueron sorprendidos por una embajada muy extraña, un grupo de personas, todos harapientos, diciendo que eran siervos, que temían a Dios y que venían de lejos y querían aliarse con el pueblo de Israel.
Aunque era una situación sospechosa, Josué y sus ayudantes, sin embargo, se dejaron engañar por los argumentos del enemigo quiénes mediante una estrategia bien pensada, y para no levantar sospechas, se refirieron a las conquistas obtenidas sobre Egipto y sobre naciones derrotadas antes de cruzar el Jordán (victorias pasadas) y no hablaron de las últimas victorias de Israel.
Al leer lo que dice la Palabra vemos con claridad que Josué y sus príncipes cometieron un gran error cuando “los hombres de Israel tomaron de las provisiones de ellos” y “no consultaron a Jehová”.
Si vamos al capítulo anterior, al 8 del libro de Josué, en los versículos 30 al 35, vemos a un pueblo ofreciendo holocaustos a Dios, sacrificando ofrendas a Él, eran ofrendas de Paz, escribiendo la Palabra de Dios en piedras (toda la ley de Moisés), esas instrucciones eran dadas por Dios para ellos y las tenían escritas, y dice el relato que todos leyeron esas Palabras sin obviar ninguna.
Tomando esta enseñanza como ejemplo y relacionando lo ocurrido a posteriori, nos damos cuenta que no nos alcanza con tener la Palabra escrita, (poseer la última versión de la Biblia), tampoco alcanza con leerla todos los días de manera rutinaria, (solo o acompañado), lo que realmente importa es alimentarme de la Palabra, “que yo pueda comer la Palabra”, ingerirla y que ella se haga vida en mí.
Entendemos ahora la razón por la que el pueblo de Dios se extravió, se equivocó, fue engañado cuando tuvo que tomar decisiones trascendentes.
Lo que les sucedió es porque no vivían la Palabra, (El Verbo, la 3er persona de la Trinidad)
Esa Palabra es Jesús. Él vino a tu vida y a mi vida con el propósito de Reinar en el corazón, para poner orden, para poner cada cosa en su lugar y debe ser quien tenga injerencia en todos mis actos, debo involucrar a Dios en todas mis decisiones.
Siempre que hago algo sin consultarle, corro el riesgo de equivocarme y en muchas ocasiones caemos en esto porque nos creemos autosuficientes y no le pedimos ayuda a Dios, por lo tanto, fracasamos, nos engañan fácilmente, somos burlados y nos tragamos el anzuelo.
No debemos permitir bajo ningún concepto, que el enemigo nos robe la bendición, la unción, el gozo, nos engañe con su disfraz, nos robe la felicidad familiar.
Hay dos cosas significativas como conclusión en este pasaje:
1.-) Debo permitir que Dios escriba Su Palabra en mi corazón. Él Debe tener el control de mi vida. De esa manera mis pasos serán alumbrados por Él que es la Luz del mundo.
2.-) No debo caer en el error de ignorarlo a Él.
Él debe ser parte fundamental en todas las áreas de mi vida, Él debe ser mi Señor.
Para que la conquista no se vea afectada, permítele al E. Santo te revele los enemigos disfrazados que se han metido en tu tienda, para que Él los pueda desalojar y solamente Jesús gobierne tu vida.
Mantén una vida de comunión con El Señor, una vida de intimidad con Él y estarás protegido/a de caer en la trampa y en el engaño.

Dios te bendiga
Pastor Manolo Jurczuk

Un Comentario para “EL PELIGRO DE EXCLUIR A DIOS….”

  1. Me parece muy buena esta enseñanza,a diario hay que avivar la llamo del Espiritu Santo para no caer en la sutileza del enemigo de nuestra alma,velar permanentemente por todo lo que nos interesa y no olvidarnos de que todo le pertenece a Dios.

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