LA PREOCUPACIÓN Y SUS EFECTOS

Para hablar del tema primero debemos definir  qué es la preocupación: El diccionario dice: Es una sensación o un sentimiento de inquietud, de temor y de  intranquilidad que experimenta  cualquier  persona cuando debe enfrentar una situación o un evento presente o futuro.  Se dice también que es la ofuscación del entendimiento o sea la perdida de la capacidad de razonar o pensar con claridad lo que equivale a perder la visión o estar cegado.

Ante  esta descripción del estado en el cual se encuentran en la actualidad millones de hombres y mujeres en este mundo  al momento de enfrentar distintas situaciones de la vida, debemos agregar también los múltiples efectos o síntomas que afectan a la persona y se manifiestan: en el cuerpo, en el alma y en su espíritu.

En medicina se describe el cuadro como TAG (Trastorno generalizado de ansiedad) cuyo elemento central es la ansiedad acompañada de preocupación exacerbada y se observa frecuentemente en situaciones y hechos de muy diversa naturaleza. Esta respuesta puede ser desencadenada de manera predominante por el estrés, afectando ambos sexos, y en diferentes etapas de la vida (desde la niñez a la ancianidad). Los estudios que se han hecho muestran que a la ansiedad,  manifestación que más a menudo  tiene este cuadro, se deben agregar al menos 2 síntomas más como por ejemplo: fatiga, dolores musculares, dificultad para la concentración, irritabilidad, trastornos del sueño (insomnio o dormir mal) y “nerviosismo” (nervios alterados o nervios de punta),  acompañados de fuertes dolores de cabeza, y al  acentuarse esta crisis, terminar en un cuadro depresivo o caer fácilmente en el consumo de diversas drogas.

Para tratar el problema de la preocupación y de la ansiedad (TAG) se recurre a la administración de medicamentos como los ansiolíticos, se promueve la participación en sesiones de terapia psicológica,  terapia de grupo y se utilizan distintos materiales de autoayuda.

Cuando uno va a buscar en los evangelios una respuesta a la preocupación y la angustia encuentra que Jesús estuvo hablando con sus discípulos acerca de esos  temas hace aproximadamente 2000 años atrás: El relato expresa lo siguiente: “Por esto les digo: no se preocupen por su vida, qué  comerán; ni por su cuerpo, con qué se vestirán. La vida tiene más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa. Fíjense en los cuervos: no siembran ni cosechan, ni tiene almacén ni granero; sin embargo, Dios los alimenta. ¡Cuánto más valen Uds. que las aves! ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida? Ya que no pueden hacer algo tan insignificante, ¿Por qué se preocupan por lo demás? (22-26)….más adelante dice….Así que no se afanen por lo que han de comer o beber; dejen de atormentarse… (Lc. 12: 22-34),

Vemos por lo tanto que la preocupación por el hoy y por el futuro produce en cada uno de nosotros la pérdida de la paz. Nos preocupamos por cosas o hechos que ni siquiera sabemos si van a pasar y gastamos nuestras fuerzas inútilmente. Cuando ponemos nuestra mirada en la comida o en el vestido o en cualquier otra cosa, nos desviamos del Camino y dejamos a Dios a un lado. Jesús remarca como algo sumamente importante el centrarnos en el Reino de Dios permitiéndole  a Él  gobernar nuestra vida. Solo de esta manera vamos a crecer en confianza, vamos a recibir Su provisión, Su asistencia, Su ayuda y Él nos inundará de Su Poder para ir juntamente con Él donde quiere llevarnos.

Debemos evitar la preocupación. Filipenses 4:6,  nos dice, “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.” El apóstol Pablo nos insta a traer todas nuestras necesidades y preocupaciones ante Dios en oración, en vez de preocuparnos por ellas.
Puesto que la preocupación no debe formar parte de nuestra vida, ¿cómo puedo tener la victoria sobre ella? En 1 Pedro 5:7, se nos dice la manera de hacerlo y es “echar toda nuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de nosotros.” Dios no quiere que nos agobiemos llevando el peso de los problemas y de las cargas. ¿Por qué razón Dios quiere hacerse cargo de nuestros problemas? La Biblia dice que es porque nos ama.  Sí, Jesús te ama y le importa todo lo que te pasa. Cuando le entregamos a Dios nuestros problemas, Él promete darnos Su paz. (Filipenses 4:7).
Si no le has entregado a Jesús el control de tu vida, si no le has entregado tu corazón, debes hacerlo cuanto antes por cuanto Él sabe muy bien cómo cuidarte y suplir todas tus necesidades, para que vivas sin preocupaciones. Su promesa es, “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil y ligera mi carga.” (Mateo 11:28-30).

Dios te Bendiga

Pastor Manolo

 

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